El razonamiento lógico, el Corán y la Sunnah [Tradición de los Infalibles] condenan el que se invoque al Profeta y a los Imames. Esta es una práctica que hacen los chiitas, y es una práctica hereje que se considera politeísmo.
Quien formula la pregunta primero sostiene que no hay causas en el mundo, ya sean dependientes o independientes. Por lo tanto, niega el principio de causalidad restringiendo la libre voluntad para Dios. Además de contradecir el razonamiento intuitivo, hay dos problemas presentes en este razonamiento.
En la historia del Profeta Abraham se nos dice que Dios le confirió el estatus del Imamato (él ya era profeta) sólo después de “cumplir con las condiciones” y pasar satisfactoriamente todas las pruebas que le puso.
Cuando Dios le dijo a Abraham: “Te haré guía de la humanidad...”[1], él ya era profeta —uno de los Ulu al—'Azm[2]. Ya le había dado a la humanidad un nuevo libro y una nueva ley divina.