El razonamiento lógico, el Corán y la Sunnah [Tradición de los Infalibles] condenan el que se invoque al Profeta y a los Imames. Esta es una práctica que hacen los chiitas, y es una práctica hereje que se considera politeísmo. Las siguientes son las razones por la que esta práctica se considera una herejía.
Primero, basándose en un razonamiento lógico, sólo Dios es el creador y por consiguiente toda la causalidad emana de él; el Corán afirma: “... Dios es el creador de todas las cosas...”[1] En este sentido, la única causa real en el mundo es Dios. Lo que nosotros asumimos como causa es sólo una cosa que Dios ha querido que ocurra antes que otra cosa: no hay relación causal entre los fenómenos. Por ejemplo, cuando la madera arde, no se debe a una relación causal entre ella y el fuego; mejor, esta es la manera en que Dios ha querido conducir los asuntos del mundo. En el mismo sentido, el Profeta y los Imames son sólo criaturas con ninguna función en particular, y por lo tanto invocarlos constituiría politeísmo.
Segundo, Dios dice en Su Escritura:
“Vuestro Señor ha dicho: «¡Invocadme y os escucharé! Los que, llevados de su altivez, no Me sirvan entrarán, humillados, en el infierno».[2]
De acuerdo con este versículo, “invocar” [du’a] es un acto de adoración. Por lo tanto, invocar a una criatura de Dios es equivalente a adorarla y por consiguiente esto constituye politeísmo.
Tercero, sabemos que el Profeta combatió las creencias de los adoradores de ídolos y que los cristianos creían que todos ellos aceptaban a Dios como el creador del mundo. El profeta se opuso a ellos, ya que ellos pedían ayuda a los ángeles e invocaban las almas de los profetas para que sus peticiones se realizaran. Al respecto, el Profeta confrontó a los cristianos así como confrontó a los adoradores de ídolos; ambos grupos tenían creencias politeístas.
Cuarto, de acuerdo con las siguientes citas, sólo Dios conoce lo Oculto:
“… Nadie en los cielos o en la tierra conoce lo Oculto, sólo Dios...”[3]
“Él posee las llaves de lo Oculto...”[4]
Por lo tanto, ninguna criatura, ni aun el Profeta o los Imames, está al tanto de lo Oculto. Lógicamente, para los que han muerto en este mundo y moran en el Mundo Intermedio [barzakh], este mundo es “oculto” y por lo tanto no tienen conocimiento de lo que sucede aquí. Entonces, invocar al Profeta y a los Imames, ya que están muertos, constituye una forma de politeísmo y además es inútil. La idea anterior es reforzada por la aleya que dice:
“El día que Al-lah congregue a los profetas y diga: ¿Qué respuesta les dieron? dirán: No sabemos. En verdad tu eres conocedor de todo lo Oculto.”[5]
En resumen, invocar al Profeta y a los Imames luego de que han fallecido, mostrando humildad, inclinándose y besando sus tumbas es en definitiva una práctica politeísta. ¿Cómo justifican los Chiitas esta práctica?
[1] (Corán; 3:16)
[2] (Corán; 40:60)
[3] (Corán; 27:65)
[4] (Corán; 6:59)
[5] (Corán; 5:109)