¿Cómo puede un Profeta comunicarse con Dios, ya que Dios no es físico mientras que las maneras de comunicación humanas son físicas?

Submitted by admin on Tue, 02/21/2017 - 12:04

Respuesta:

Un Profeta puede comunicarse con Dios a través de las siguientes maneras:

a. Puede recibir la revelación mentalmente. Dios puede mostrarle espiritualmente una verdad específica, creando en su mente, un claro conocimiento de la Verdad.

b. Dios puede hacer algunas palabras audibles a los Profetas, mediante algún objeto no hablante. La primera revelación que fue recibida por Moisés llegó por este medio; escuchando la voz de Dios proveniente de un árbol.

c. Un Profeta puede recibir un claro mensaje de Dios a través de un ángel mensajero. El Profeta Muhammad ((la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia)) recibió el Sagrado Corán a través del Ángel Gabriel. Encontramos en el Sagrado Corán:

“Ningún mortal le es dado que Dios le hable sino es por inspiración, desde detrás de una cortina o mandándole un enviado que le inspire con su autorización lo que Él quiere. Es altísimo sabio”. Corán 42: 51.

Ninguna de estas formas a través de las cuales los Profetas se comunican con Dios es usual para el resto de las personas, y ninguno de ellos está más allá de sus posibilidades. El creador es capaz de comunicarse con sus sirvientes de la manera que el desee. El recipiente de la revelación, sin embargo, está supeditado a poseer ciertas cualidades, las cuales lo ubican a él espiritualmente por encima del resto de la humanidad.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri)

¿Acaso este éxito y el rápido crecimiento del Islam fue revelado por el Profeta y pronosticado por el Corán?

Submitted by admin on Mon, 02/20/2017 - 10:55

Respuesta:

El sagrado Corán contiene diferentes profecías concernientes al futuro del Islam y de sus seguidores:

Una de estas profecías es concerniente al futuro de los musulmanes; entre tanto, garantiza a los musulmanes un futuro de libertad religiosa y promete a éstos un Estado poderoso:

“A quienes de vosotros crean y obren bien, Dios les ha prometido que ha de hacerles sucesores en la tierra, como ya había hecho con sus antecesores. Y que ha de consolidar la religión que profesaran. Y que ha de trocar su temor en seguridad. Me servirán sin asociarme nada. Quienes, después de esto, no crean, ésos serán los perversos”. Corán 24:55

Cuando la profecía fue revelada, los seguidores del Islam eran una gran minoría de los habitantes del Al-Hijaz (Península Arábiga). Esta aleya fue revelada aproximadamente, en el quinto año de la Héjira cuando los musulmanes eran pocos, amargamente provocados por los habitantes del Hijaz y el resto de la península arábiga. Ninguno de los musulmanes de aquel tiempo poseía un sentido de seguridad, ninguno podía practicar su religión libremente. No había nada que indicará que aquella odiada y atacada minoría sobreviviera, de esa forma el futuro de esta religión no era humanamente previsible. A pesar de todos estos factores, la profecía fue revelada en una forma definida como incondicional.

Mas profecías están contenidas en los siguientes fragmentos, los cuales predicen el triunfo del Islam y la derrota de sus oponentes.

“Quisieran apagar de un soplo la luz de Dios, pero Dios no desea sino que resplandezca, a inquina de los infieles”. Corán 9:32

“Él es Quien ha mandado a su Enviado con la dirección y con la religión verdadera para que, a inquina de los asociadores, prevalezca sobre toda otra religión”. Corán 9:33; 61:9 y 48:28.

El primer versículo predice que los oponentes del Islam no tendrán éxito al tratar de apagar la luz de Dios, sus ataques no impedirán su crecimiento. Dios hará que su luz, la del Islam, sea perfecta aunque sus enemigos se opongan fuertemente. Podrán discutir, pelear, asaltar, y movilizar todas sus fuerzas materiales e intelectuales, para revocar el Islam, pero todo esto no podrá extinguir su luz. Y no evitará que irradie con todo su esplendor.

Ambos versículos predicen definitiva e incondicionalmente la victoria del Islam sobre sus oponentes. Cuando esta profecía fue revelada, la pequeña comunidad islámica se defendía del politeísmo y otros elementos hostiles de la península arábiga. Después debió defenderse de los imperios persa y bizantino. Cada uno de estos poderes era incomparablemente más grande y rico que el estado islámico. Al imperio persa y bizantino, se les catalogaba como los más poderosos del mundo; por lo cual, derrotarlos a ambos sería acabar a todas las fuerzas del mundo y, seguidamente convertirse en el poder superior en el mundo. Completando así, el significado de la profecía, pero esto parecía ser imposible. Siempre esperamos la derrota de un ejército débil cuando este se ve obligado a combatir en más de un frente, contra más de un ejército poderoso. Esto se demuestra con el ejemplo del gran ejército alemán que fue derrotado dos veces en el siglo XX, solo porque peleó con aliados más fuertes en más de un flanco.

Este puede ser el evento militar más remarcable inclusive en la historia de los habitantes de Medina y Meca -cuyo número no excede más de unos pocos miles-, quienes debían defenderse ellos mismos, después de la muerte del Profeta, de los ataques de los árabes apostatas. A excepción de los musulmanes de estas dos ciudades, al menos todas las naciones árabes han apostatado tras la muerte del Profeta.

El estado islámico fue obligado, después a pelear en contra de los imperios persa y bizantino. Estos dos grandes imperios pelearon en contra de los musulmanes, simultáneamente en dos frentes diferentes. La escasa fuerza islámica fue obligada a dividirse en dos para defenderse. El resultado fue un asombroso fenómeno militar; los dos grandes poderes fueron vencidos y los persas fueron derrotados. En los siguientes cien años la vasta área que se extiende desde el océano atlántico hasta la India, permaneció bajo el gobierno islámico. Estas pobres e indefensas personas -en el tiempo de la revelación de esta profecía-, de repente se convirtieron en los más poderosos del mundo.

El Profeta, a través de la información celestial habría pronosticado este triunfo, el cual tenía lugar después de su muerte. Hablándole a Odey, hijo de Hatam (un jefe de los cristianos que se unió después a la nueva fe), el Profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia) le dijo lo siguiente:

“(…) Tu no te conviertes al Islam,” continuó el Profeta, “porque tu vez que somos pobres. Llegará el tiempo en que en las manos de un verdadero creyente habrá tanta riqueza que él no sabrá cómo manejarlo. Tal vez estas disuadido por ver a un pequeño número de musulmanes en comparación al número de sus enemigos. Por Dios, en muy poco tiempo, una mujer musulmana podrá hacer la peregrinación sobre su camello, sola y sin temor, desde Kadesia (en Iraq) al templo de Dios en la Meca. Tú crees, probablemente, que el poder está en manos de los incrédulos; entérate que el tiempo cuando plantemos nuestro estandarte en el castillo blanco de Babilonia no está lejos”.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri, Editorial Elhame Shargh, 2015)

la historia del Profeta Muhammad (Mahoma) nos informa que a la edad de 40 años, mientras se encontraba adorando en la montaña de Hira, la luz de Dios alumbró sobre él y este escucho la voz de la Verdad. ¿Qué reveló el mensaje de Hira a Muhammad?

Submitted by admin on Sun, 02/19/2017 - 10:55

Respuesta:

El mensaje de Hira revelo al nuevo Profeta, el Verdadero concepto de Dios: el Poder de creación, el Poder de transformar el barro en ser humano, y el Poder para hacer la materia consciente de ella misma y del mundo.

“¡Recita en el nombre de tu señor, Que creó, creó al hombre de sangre coagulada! ¡Recita! Tu señor es el Magnífico, Que enseñó el uso del cálamo, enseñó al hombre lo que no sabía”. (Corán 96: 1-5)