¿Qué enseña el Islam sobre libre albedrio?

Submitted by admin on Sun, 03/05/2017 - 11:35

Respuesta:

Para definir el asunto de nuestra discusión, será necesario que aclaremos que esta no incluye ciertas condiciones causadas por el propio deseo del ser humano, tales como la enfermedad, la ceguera y la muerte. En esta área la ausencia del libre albedrio es obvia, nadie puede decir que el hombre tiene libre albedrio en estas condiciones, porque estas cosas no vienen por una elección del hombre. Nuestra discusión incluye solamente las áreas en las que el hombre trabaja y actúa, es decir, que parecen ser escogidas por su propia voluntad. Tenemos aquí una vieja controversia que aún parece dividir a la gente en dos campos. El campo el cual evoca al libre albedrio y el campo el cual evoca a la predestinación o al determinismo.

El Islam, como usted sabe, nos informa que Dios ha revelado ciertos mandamientos; y que va premiar a quienes los obedecen; y que va a castigar a aquellos que no cumplen con estos. Una religión la cual predica esto puede ser consistente solamente si esta evoca al libre albedrio, al menos que tal religión niegue el concepto de la Justicia Divina.

Una religión que evoque a ambas -la Justicia Divina y la predestinación- claramente se contradecirá a sí misma, específicamente cuando es declarado que Dios premia a los obedientes y penaliza a los desobedientes. Cuando las acciones o la inactivad del hombre son arregladas por Dios, el hombre estará incapacitado de cambiar su curso. No estará apto para hacer alguna cosa, cuando está predestinado para hacer algo más. Es así como el hombre sería como una máquina; ésta no es capaz por sí sola de cambiar su curso y sería ridículo decir que una máquina puede quejarse frente a cierta orden, premiarla o penalizarla. Al quitarle la libertad y todo el concepto de la religión al hombre, estaría destruido. De manera que si negamos la libertad del hombre, no habría necesidad de ninguna revelación celestial. Sería entonces fútil enviar a los Profetas a enseñar y a guiar a la humanidad. Cuando una persona esta predestinada a ser un ateo, no será un creyente, y ningún Profeta tendrá la posibilidad de cambiar su corazón. Un criminal predestinado, no será un buen ciudadano, independiente de cualquier enseñanza que pueda recibir.

La libertad humana, de hecho, subyace al concepto de la religión, y el Islam claramente evoca a la libertad humana.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri)

La biblia nos informa que Dios había ordenado a Abraham prestar atención a su esposa Sara, y llevar a su hijo Ismael al desierto de Paran, donde no había ni agua, ni comida. ¿Acaso esto no solo parece ser un acto de inmisericordia, sino que también ...?

Submitted by admin on Sat, 03/04/2017 - 11:15

Respuesta:

La preparación había empezado para los israelitas desde que Dios ordenó a su obediente siervo Abraham que prestará atención a su esposa Sara, y llevará a Ismael y su madre Hayar al desierto de Paran. Los lectores del Antiguo Testamento tienen derecho a extrañarse acerca de la Sabiduría de este consejo, el cual parecía ser malvado y cruel. Pero cuando nos sorprendemos de la secuencia de lo sucedido en la historia, podemos entender en dónde radica la Sabiduría.

La tarea de expandir la verdadera religión es una tarea de transformación del carácter de los individuos y de la vida de la nación. El primer obstáculo es el desacuerdo entre los maestros de la nueva ideología y aquellos que éstos intentan influenciar. En ellos usualmente se encuentra resistencia, derivándose muchas veces estas resistencias en conflicto armado. En dicho casos, la libertad para crear, predicar y practicar es amenazada, logrando estar segura y protegida solo cuando el campo de la nueva ideología, esté preparado para aceptar el reto y combatir la violencia con violencia. La misión, entonces del líder celestial necesita el apoyo de una comunidad fuerte, aguerrida y obediente, la cual esté lista para hacer cualquier sacrificio sin vacilación.

Entre todas las naciones del medio oriente, la nación árabe, desde mucho tiempo atrás, ha sido distinguida y calificada para desempeñar esta misión. La península arábiga ha permanecido inaccesible para los invasores, e insumisa para cualquier poder extranjero. Los árabes han disfrutado de una libertad, rara vez controlada por algún gobernante. Se convirtió en una nación segura de sí misma, lista para protegerse y salvaguardar su libertad y, en capaz para transformar su voluntad en acción. Una nación compuesta por tales individuos califica para llevar a cabo una gran misión; y cuando esta es inspirada por un líder celestial, será capaz de hacer cosas maravillosas.

Para impartir la religión de Abraham a esa fuerte y resuelta nación, preparándola para su gran destino, el Todopoderoso aconsejó a su siervo Abraham que hiciera caso a su esposa Sara, enviando a su hijo Ismael, de tal manera que habitara entre los árabes. A través del matrimonio, los descendientes de Ismael fueron unidos con los árabes, fue así como poco a poco se convirtió en una gran nación, destinada a soportar una gran misión en el futuro.

“Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Hayar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Hayar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. Y habitó en el desierto de Parán”. Génesis 21: 17-21.

Ubicando a Ismael en la Península Arábiga, Abraham había plantado la semilla de la fe en el suelo árabe. Para hacer que esta semilla creciera -y la fe continuará-, sentó las bases de un sólido futuro, mediante el levantamiento de la Casa Sagrada: la Kaaba, en el centro de Arabia, como el primer templo de Dios en el mundo. Como Dios predijo a Abraham y como éste lo esperaba, la Casa Sagrada atrajo a los habitantes de Arabia y se convirtió en el centro Sagrado del país. La ciudad Santa de la Meca, fue establecida alrededor de esta, y desde entonces el llamado de Abraham es respondido por un gran número de peregrinos que visitan la Casa Sagrada y adoran a Dios en su templo. Vemos así en el sagrado Corán:

“Y cuando preparamos para Abraham el emplazamiento de la Casa: “¡No Me asocies nada! ¡Purifica Mi Casa para los que dan las vueltas y para los que están de pie, para los que se inclinan y prosternan! ¡Llama a los hombres a la peregrinación para que vengan a ti a pie o en flacos camellos, desde todo camino alejado, para atestiguar los beneficios recibidos y para invocar el nombre de Dios en días determinados, sobre las reses con las que Él les ha proveído!: “¡Comed de ellas y alimentad al indigente y al necesitado!” Corán 22: 26-28

Esto debió ser desgarrador para Abraham, llevar a su primogénito al desierto de Arabia, donde no había ni fruta ni agua ni pueblo. Pero él tenía dos objetivos por cumplir y, eran lo suficientemente grandes para que Abraham estuviera dispuesto a hacer tal sacrificio.

El primero de los dos objetivos fue inmediato, el llamado a establecer la Casa Sagrada y asignar a su hijo como guardián de la mezquita -quien adoraría a Dios- y, realizar el servicio de acuerdo a la verdadera religión de Dios. Él enseñó a sus hijos y a la gente del país los buenos principios; mediante esto, Abraham no solo amplió el alcance de su fe sino que aseguro la continuidad de ésta. Si el linaje de Isaac fracasaba en esta misión religiosa, la fe podía continuar a través de los hijos de Ismael, en Arabia. Expresa el Sagrado Corán:

¡Señor! He establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivar junto a tu Casa Sagrada, ¡Señor!, para que hagan la Oración. ¡Haz, que los corazones de algunos hombres sean afectuosos con ellos! ¡Provéeles de frutos! Quizás, así, sean agradecidos. Corán 14:37

No sabemos la magnitud del crecimiento de la fe de Abraham en el suelo Árabe. La historia nos informa claramente sobre la situación de la religión en Arabia, durante un largo periodo el cual se extendió desde la época de Abraham hasta el fin del siglo V, en la época de Jesús. En el siglo VI, encontramos que la mayoría de los árabes eran idolatras, pero a pesar de esto, al mismo tiempo, algunos ritos y prácticas podían ser solamente atribuidos a las enseñanzas de Abraham. Entre ellas está la peregrinación a la Casa Sagrada en la meca y la circuncisión, realizada y practicada por todas las tribus no cristianas de Arabia. Con estos ritos, encontramos una pequeña minoría entre los árabes, que creían en Dios, adorándole y rechazando a los ídolos.

El segundo objetivo para Abraham, era la preparación de su hijo Ismael y la nación a la cual él iba a estar unido, en un glorioso futuro, cuando los árabes parlantes fueran privilegiados y honrados de tener al último Profeta entre ellos; cuando ellos estuviesen listos para recibir el gran mensaje y diseminar la palabra de Dios a través del mundo. Vemos del sagrado Corán:

“Y cuando Abraham e Ismael levantaban los cimientos de la Casa: “¡Señor, acéptanoslo! ¡Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe! ¡Y Haz, Señor, que nos sometamos a Ti, haz de nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti, muéstranos nuestros ritos y vuélvete a nosotros! ¡Tú eres, ciertamente, el Indulgente, el Misericordioso!”. Corán 2:127-129

Las oraciones del Profeta de Abraham, fueron amablemente respondidas en el Siglo VII d.C. Cuando el Profeta esperado había llegado con un método de presentación sin precedentes, siendo capaz de soportar la verdad, garantizando las libertades necesarias y abriendo el camino para la doctrina Celestial. Este método consistía en usar la lógica, así como los medios para convencer y mostrar la fuerza a todos aquellos que amenazaban las libertades Sagradas.

Es así como, en el siglo VII el mundo fue bendecido con el advenimiento del Último y Universal Profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia), quien llegó a la Meca -el centro de Arabia-, para brillar sobre el Este y el Oeste.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri)

¿Por qué el ser humano necesita tener un Profeta o mensajero de Dios?

Submitted by admin on Wed, 03/01/2017 - 12:11

Respuesta:

Podría decirse que la profecía es necesaria por muchas razones:

1. HAY UNA NECESIDAD DE RECORDARLE A LA GENTE DE DIOS

Teóricamente, el hombre es capaz de deducir al Creador, por medio de la observación de la creación de Dios en la tierra, de ahí que, la mente humana es capaz de comprender la abstracción y las ideas universales. Debido a nuestras necesidades o apetito biológico, estamos estrechamente ligados al mundo material, haciendo que la atracción material de este mundo, pueda desviar – inclusive- al mejor de nosotros. El porcentaje de personas que no parecen ser capaces de una comprensión independiente de su hacedor es grande, ya que no podemos esperar que un gran número de hombres se aparten de las cosas materiales del mundo, para pensar claramente en Dios.

Además, la maravillosa regulación del universo implica la existencia de un ordenador, el Dios Todopoderoso. Pero el hombre está tan sugestionado sus preocupaciones, que no se percata de las leyes naturales, y mucho menos de reflexión en lo concerniente a su origen. El hombre está tan acostumbrado a que el sol salga por el oriente, que no se detiene a pensar el porqué de esto. La humanidad no le da importancia a reconocer el Creador. El reconocimiento universal de Su Existencia por el hombre no se debe al resultado de un pensamiento común, pero gracias a las enseñanzas de unos individuos talentosos que supieron guiar a la humanidad a esta conclusión, se ha abonado en gran medida el camino a este reconocimiento.

2. HAY UNA NECESIDAD DE UNA AUTORIDAD INDISCUTIBLE

Las personas tienen diferencias de fondo en la educación, las habilidades y los sentimientos. Muchas cosas importantes, concernientes a la acción del hombre son altamente controversiales entre los grupos e individuos. La ética y la moral son fuertemente disputadas; la justificación filosófica se puede encontrar en los diferentes puntos de vista, pero en lugar de aclarar estos asuntos de manera que sea posible hacer una elección racional, la filosofía racional amplia la confusión. La razón y la filosofía han fallado en encontrar una solución para las cuestiones éticas y morales, pues la respuesta que buscamos debe venir de un autor incontrovertible ante el cual los individuos y grupos se sometan. Esta autoridad es Dios.

3. HAY UNA NECESIDAD PARA LA ADORACIÓN DE DIOS

Aunque los libres pensadores pueden ser capaces de reconocer a Dios y su grandeza, generalmente pasan por alto la importancia de la adoración. Es así como, uno puede reconoce la necesidad de la oración, pero éstos no sabrán reconocerla. Algunas personas pueden pensar que es importante el sacrificar y quemar a un animal, otros persiguen animales en el nombre de Dios y, otros creen que la vida ascética es amada por Dios. Mientras tanto, existirán los que creen que la vida es una abominación de Dios y destructiva para la raza humana. Algunos adoran a Dios mediante el canto y tocando instrumentos, otros creen en la sumisión y se arrodillan como forma de devoción. La forma aceptable de devoción debe corresponder con la voluntad divina, no con nuestros deseos y caprichos. De ahí que, Dios haga clara su voluntad para nosotros a través de mensajeros o Profetas.

4. HAY UNA NECESIDAD DE ABSTENERSE DE LOS IMPULSOS

El hombre, sin guía y sin formación, se asemeja a los animales en su condición instintiva. La razón está sujeta al servicio de la satisfacción de sus pasiones, a menos que un elemento de restricción le sea introducida. La filosofía no es útil en la contención de nuestras pasiones, ya que está disponible solo a unos pocos; ni hay un método en la filosofía que nos impulse a controlar las pasiones. Algunas personas concluyen que debemos esforzarnos, solo por la satisfacción de los instintos. Es por eso que, ahora estamos luchando en contra de una ideología ultra materialista, doctrinas las cuales amilanan la restricción de las pasiones, por las razones morales. En última los estándares de moral y ética se encuentran todos con Dios. Cuando su mensajero transmite su palabra, se transforma en una base sólida para poner fin a la controversia sobre este asunto.

5. HAY UNA NECESIDAD DE LA INFORMACIÓN ACERCA DE LA OTRA VIDA

Para un hombre que cree en Dios, es muy probable que su vida pueda continuar después de la muerte, pero de otra forma. Y también es probable que haya un día de juicio en el cual el hombre será recompensado o penalizado, es por esto que, el hombre debe prepararse para el juicio. Solo Dios podría saber acerca de la existencia de la otra vida y la filosofía no nos podrá ayudar en este punto; la mente humana no puede deducir la existencia de la otra vida mediante la observación o experiencia en este mundo. Solo Dios tiene el conocimiento certero y solo Él puede transmitir esta información -a través de un mensajero- para que la humanidad conozca y sea alertada.

La respuesta a las preguntas planteadas anteriormente, se encuentra con Dios; ya que solo Él puede impartir el Conocimiento al hombre, de la manera que desee. Una de estas técnicas es el envío de los Profetas, quienes clarifican las respuestas a cada interrogante, como un mediador entre Dios y el hombre. Las enseñanzas de estos mensajeros divinos servirían para los siguientes propósitos, de esta forma:

a. Dirigir la atención de la gente hacia el significado real del gran orden del universo, el cual se vuelve insignificante para el hombre común, debido a la familiaridad con el entorno. El universo es ciertamente infinito y lleno de maravillas; y, si se contempla con atención, nos puede guiar hacia una fuerte y sólida fe en el Creador. De ahí que, la atención del hombre pueda ser dirigida hacia los signos naturales, a través de las enseñanzas y dirección de los Profetas.

b. Expandir los estándares morales y éticos, al igual que los códigos con los cuales el ser humano podría ajustarse y resolver las controversias de los asuntos éticos.

c. Hacer la adoración a Dios y enseñarnos como realizar dicha adoración.

d. Entregarnos los códigos necesarios para frenar nuestros apetitos y elevar nuestras aspiraciones las cuales, si crecemos progresivamente, nos igualaran a los ángeles.

e. Informarnos definitivamente que hay –o no- vida después de la muerte. Esta información solo podría ser recibida de nuestro Creador quien sabe si creó o no el otro mundo.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri)