Oficina del Ayatul.lah Jameneî: En forma general si no había sangrado de menstruación, esa secreción no tiene el dictamen de menstruación. Pero si hubo sangrado de menstruación y no exceda los diez días, aunque sea en forma de manchas amarillas, todas esas manchas son consideradas menstruación. En esta pregunta considerando la ignorancia y la creencia en la permisión de los actos anteriores, usted no realizó ningún acto prohibido, pero deberá repetir las oraciones que realizó sin haber hecho el gusl haîd o baño completo por menstruación. A menos que después de haberse purificado por completo haya realizado el gusl ÿinâbah o baño completo por polución, que en este caso deberá repetir los rezos desde el momento en el que su obligación fue realizar el gusl haîd hasta el momento en que realizó el gusl ÿinâbah. (1)

Oficina del Ayatul.lah Sîstânî: Los flujos expulsados antes de la menstruación hasta cuando sale la sangre no son menstruación. Pero si cuando se examina se encuentra en los últimos días de la menstruación y ve un flujo amarillo sobre el algodón, esto es considerado como la continuación de la menstruación –siempre y cuando no haya excedido de los 10 días–. Y si (después de los 10 días) ve otras secreciones fuera de sangre, no tienen ninguna relación con la menstruación, y su dictamen es purificación, aunque tenga un color amarillento.

Oficina del Ayatul.lah Makârim Shîrâzî: En caso de que no se haya mostrado negligente en aprender los mandatos religiosos, está bien. Sin embargo tenga más precaución en el futuro, y si el sangrado excede los 10 días, debe considerar el número de días de los meses anteriores como el número de esta menstruación, y los demás días tienen el dictamen de sangrado istihada (sangrado que ve la mujer fuera del período de menstruación). Pero si no excede los 10 días todos estos son considerados menstruación.


1 – Cláusula: Suponiendo que las secreciones después del sangrado menstrual (mientras que no exceda los 10 días) sean consideradas parte de la menstruación, al realizar el primer gusl ÿinâbah, incluye automáticamente también el gusl haîd, y no es necesario realizar el culto entre un gusl haîdy el otro gusl haîd.




Respuesta:

Las fuentes de la ley islámica están restringidas en una primera instancia solo al Coran y la tradición profética, y en una segunda instancia al intelecto y el consenso de los sabio. Con esto quiero decir que La Tora no es una fuente valida en la jurisprudencia como para que islámicamente hablando nos basemos en sus enseñanzas. Además en materia legal cada religión va adaptando sus normas y leyes en base a la nueva revelación y conforme a la realidad de la sociedad, tiempo y espacio en el que es revelada. En cuanto al Islam a pesar de que existen muchas similitudes tanto en lo legal y formal como en lo referente a temas de fe y moral, sin embargo existen también muchísimas diferencias con los anteriores mensajes. Sin embargo eso no influye en el origen de todas las religiones del Libro, como lo son la judía y la cristianas, ambas religiones monoteístas y mensajes celestiales fue de una revelación que en su momento fue tan válida como lo es el Coran hoy. Ua ssalam.

Sheij Suhail Assad




Respuesta:

Taqîîah significa disimular las creencias internas y reservar su verdadera fe frente al enemigo, para prevenir algún daño material, espiritual o religioso, y cada musulmán debe considerarla como una obligación jurisprúdica, según lo que nos dicta el Sagrado Corán.

La taqîîah desde la visión del Sagrado Corán.

El Sagrado Libro tiene repetidas aleyas respecto a esta cuestión, algunas de las cuales reproducimos a continuación:

 لا يَتَّخِذِ الْمُؤْمِنُونَ الْكافِرِينَ أَوْلِياءَ مِنْ دُونِ الْمُؤْمِنِينَ وَ مَنْ يَفْعَلْ ذلِكَ فَلَيْسَ مِنَ اللَّهِ فِي شَيْ‏ءٍ إِلاَّ أَنْ تَتَّقُوا مِنْهُمْ تُقاةً

"Los Ahlî Îman –fieles– no deberán alejarse de los creyentes y tomar como amigos a los infieles, quien obre así no tendrá ninguna participación en Al.lah, a menos que estéis disimulando". (Âl 'Imrân 3:28)

Esta aleya evidencia que no es recomendable amistar con los infieles a menos que sea para disimular, que en este caso puede fingir amistad y concomitancia.

 مَنْ كَفَرَ بِاللَّهِ مِنْ بَعْدِ إِيمانِهِ إِلاَّ مَنْ أُكْرِهَ وَ قَلْبُهُ مُطْمَئِنٌّ بِالإِْيمانِ وَ لكِنْ مَنْ شَرَحَ بِالْكُفْرِ صَدْراً فَعَلَيْهِمْ غَضَبٌ مِنَ اللَّهِ وَ لَهُمْ عَذابٌ عَظِيمٌ

"Quien reniega de Dios después de haber reído, será execrado por Dios; salvo quien sea constreñido a ello con su corazón firme en la fe. Pero la indignación de Dios solo caerá sobre quienes abren sus corazones a la incredulidad y sufrirán un serio castigo". (An Nahl 16:106)

Los exegetas respecto a la ocasión de la revelación de esta aleya opinan:"Un día 'Ammâr Ibn Yâsîr, que iba acompañado de sus padres, se encontró con un grupo de los incrédulos, quienes le amenazaron diciendo que debería rehusar al Islam y aliarse a éstos. Los acompañantes de 'Ammâr confesaron su creencia monoteísta y la aceptación del mensaje del gran Profeta (BP), entonces fueron brutalmente atormentados y finalmente martirizados por los enemigos del Islam, pero 'Ammâr, contrario a sus sentimientos, disimuló y repitió las palabras que pronunciaban los incrédulos recuperando así su libertad.

Cuando se presentó ante el Mensajero de Dios, se encontraba triste y alarmado por su comportamiento. El Profeta (BP) lo tranquilizó y fue revelada entonces la aleya (arriba mencionada) a este respecto."[1]

Esta aleya y lo aludido por los exegetas, testimonia que esconder los verdaderos sentimientos para conservar la vida, proteger los bienes materiales o espirituales era practicado en el tiempo del Profeta (BP) y aceptado por el Islam.

Opinión de la Shî'ah respecto a la taqîîah.

Ya que durante toda la historia, tanto los Banî Umaîîah como los Banî 'Abbâs mantuvieron un comportamiento hostil hacia con los Shî'ah, puesto que se habían propuesto aniquilarlos[2], éstos, obedeciendo lo dictado en el Sagrado Corán, disimularon y escondieron sus verdaderas creencias, siendo así como pudieron salvar sus vidas y las vidas de otros muchos musulmanes que se encontraban en condiciones parecidas.

Es evidente que en esa presionada y despótica atmósfera, no existía otro camino para que los Shî'ah se salvasen de la terrible tormenta que les amenazaba. Entonces, si los gobernadores y sus partidarios no hubiesen acosado y enemistado con los Shî'ah, y no los hubiesen tratado con tanto sarcasmo, no hubiese existido causa alguna para que este grupo de musulmanes se viese obligado a disimular.

Por lo tanto, es necesario recordar que el disimulo no es específico de la Shî'ah, sino que también otros grupos de musulmanes, al sentirse agredidos por los enemigos del Islam (como son los Jaûariy y los gobiernos opresores, que están dispuestos a realizar cualquier acto para terminar con éstos), utilizan a la taqîîah como escudo ante éstos y esconden sus verdaderas creencias para proteger sus preciadas vidas.

Basándonos en lo dicho, si en toda la sociedad islámica existiese una afinidad en cuanto a su jurisprudencia religiosa y viviese ésta en una atmósfera de fraternidad y armonía, entonces –en una situación tal– no habría cabida para el disimulo entre los musulmanes.

Conclusión:

Por lo aquí analizado, llegamos a la siguiente conclusión:

1. Lataqîîah tiene raíces coránicasy era practicada entre los seguidores del Profeta (BP) y aceptada por éste, siendo estas prueba suficiente para su justificación y aprobación.

2. El propósito con el cual disimulaban los Shî'ah era para salvar sus vidas en esa onda de sangrientas matanzas y tórridas tormentas de opresión que los llevaba a la extinción.

3. La taqîîahno es práctica exclusiva de la Shî'ah, sino que también es ejercida por otros musulmanes.

4. Lataqîîah no se limita a un acto de precaución frente al incrédulo y mantiene ocultas las verdaderas creencias islámicas frente a los politeísta, sino que su objetivo es proteger la vida de los musulmanes en general y retener las creencias internas frente al sangriento enemigo, es obligatorio cuando éste no cuenta con las armas suficientes para defenderse, o no encuentra el momento apropiado para hacerlo.

5. En caso de que existiese fraternidad y hermandad entre todos los hombres de la sociedad islámica, no habría lugar para hacer taqîîah frente a otros.

 

[1]. Durr ul-Manzûr, escrito por Yalâlud-DinSuîûtî, t. IV, p.131, ed. Beirut.

[2]. Más información respecto a las sangrientas matanzas ocurridas en la historia del Islam por los Omeyas y los Abbasidas, recurra a las siguientes obras: Maqâtil at-Tâlibîîn, de Abul-Fary Isfahânî, Shahadâ’ ul-Fadîlah de ‘Alâmah Amînî y Ash-Shîa‘h wal-Hâkimun de Muhammad Yaûâd Mugnîîah.


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