¿Por qué el Profeta Muhammad (mahoma) no hizo milagros como los de Jesús (P) y Moisés (P)?

Submitted by admin on Thu, 02/16/2017 - 10:42

Respuesta:

Hay dos razones para la diferencia entre los tipos de milagros de Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia) y los de los Profetas que le precedieron:

1. Los milagros de Jesús y Moisés, es verdad fueron extraordinarios. Pero, el hecho que permanece es que a pesar de su notoriedad, ellos no indujeron a las personas de su tiempo a creer en esos Profetas o a seguir sus enseñanzas. La historia nos informa que los israelitas no siguieron al Profeta Moisés después de que les mostró todos sus maravillosos milagros. Después, de que cruzaron el mar caminando, no mostraron una verdadera adherencia a sus enseñanzas. Después, fue a la montaña a recibir los mandamientos y de regreso los encontró extraviados del camino de Dios. Jesús fue seguido por multitudes, pero cuando la crisis llegó, fue abandonado –incluso- por sus propios discípulos.

La gente, en general, nunca fueron inducidos por estas maravillas para adherirse a las enseñanzas divinas. Cuando ellos atestiguaron los hechos sobrenaturales, la mayoría de ellos los llamaron magos e impostores.

Si la misma clase de milagros hubiesen sido repetidos en la época de Muhammad, estos no habrían producido mejores resultados que antes. Por esto los tipos de milagros han sido cambiados.

2. Supongamos que aquellos milagros los de Moisés y Jesús fueron muy veraces, haciendo que aquellos que los presenciaron creyeran en la autenticidad de sus realizadores. El hecho es que estos no fueron milagros permanentes sino temporales. Ninguna elección pude ser vista dos veces, ni tampoco dura para siempre. Hacer que un ciego vea o resucitar a una persona muerta es una acción extraordinaria, pero estas acciones desaparecen muy rápidamente. Tan pronto la acción es finalizada, se vuelve historia. Aquellos que no la vieron deberán conformarse con el testimonio de aquellos que la presenciaron.

Un Profeta que será seguido por otro Profeta, puede depender de un hecho extraordinario para convencer a sus contemporáneos. No deberá preocuparse acerca de las generaciones futuras -quienes no verán sus milagros-, porque puede depender del Profeta que vendrá después él, en diferentes épocas. Los Profetas subsiguientes harían sus propios milagros, y cada uno apoyaría al Profeta que lo precediera.

Con Muhammad, la situación es diferente, él era el último Profeta. No podría depender de una acción milagrosa porque ninguna acción puede durar tanto como para ser vista por otras generaciones; no lograría contar con el apoyo de los Profetas subsiguientes, porque es el último de los Profetas, por debía contar con algunos milagros, pero su milagro exigía que fuese de otro tipo: debe ser último y eterno, para que sea observado y probado por las generaciones futuras, así como por sus contemporáneos.

En un tiempo donde no había cámaras, ni filmaciones para ser observados en diferentes tiempos, no podemos concebir un tipo de milagro diferente al Discurso, como último milagro. Cuando un discurso está avalado y recopilado en un libro, es superior, ya que puede ser testificado y probado en cualquier tiempo y, en cualquier generación. Si esto es incomparable, perdurará para siempre y su superioridad puede ser juzgada por todas las generaciones. Este es el tipo de milagro el cual encaja para el último de los Profetas, y esta es la razón por la cual Muhammad fue equipado con el sagrado Corán, como evidencia de su veracidad o confiabilidad.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri, Editorial Elhame Shargh, 2015)

Hemos estudiado dos tipos de declaraciones coránicas que profetizan un futuro inesperado: una que trata del propio Corán, otra con respecto al futuro del Islam. ¿Predice el Corán algo acerca del futuro del propio Profeta?

Submitted by admin on Tue, 02/07/2017 - 13:03

Respuesta:

El sagrado Corán contiene mucha información acerca de la seguridad del Profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia):

“Concertamos un pacto con los hijos de Israel y les mandamos enviados. Siempre que un enviado venía a ellos con algo que no era de su gusto, le desmentían o le daban muerte”. Corán 5:70

Este versículo asegura que el Profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia) posee una gran protección en contra de los seres humanos. Ningún poder humano, de acuerdo a la profecía, puede destruir su vida. Si el Profeta muriera en el campo de batalla o fuera asesinado, lo dicho en el Corán sería falso y la profecía desvirtuada.

Bajo las condiciones las cuales vivió el Profeta, la profecía estaba en contra de las expectativas humanas, desde la época en la que el Islam fue proclamado públicamente, el Profeta enfrentó a la hostilidad pública. Fue señalado como el único enemigo de los mequinenses. Su vida se vio rodeada de problemas, constantemente bajo amenaza y por muchos años sin ninguna protección física. Cuando su defensor Abu Talib murió, no podía encontrar protección ni siquiera en el santuario sagrado (Kaaba), de forma que se le imposibilitaba predicar su mensaje a los pelegrinos.

Los líderes más importantes hicieron un pacto solemne para atraparlo y matarlo. Cuando el escapó, fue ofrecida una gran recompensa por su captura, vivo o muerto. Antes de su partida a Medina la vida de Muhammad estuvo a punto de ser tomada y se esperaba que el Islam fuera borrado, mientras aún era solo una chispa.

Después de llegar a Medina, las batallas empezaron y los musulmanes fueron empujados a conflictos violentos en los cuales siempre fueron sobrepasados en número. Los mequinenses ponían en contra de los musulmanes a las tribus del desierto, los gobernantes de las naciones no árabes fueron exasperados vehementemente, por el lenguaje usado por Muhammad al invitarlos a adherirse al Islam. Un ejemplo de estas invitaciones es el mensaje a Heráclito, el emperador bizantino:

“En el nombre de Dios el clemente, el misericordioso Muhammad el hijo de Abdullah, el apóstol de Dios, para Heráclito, el grande de los romanos. Ciertamente te envió esta invitación al Islam. Convierte al Islam y te salvarás. Dios te recompensará el doble. Si te rehúsas, serás agobiado con el pecado de tus súbditos. La gente de la escritura, viene con palabras equitativas entre nosotros y tu: que no adoremos sino a Dios, y que no asociaremos nada a Él, y que no nos tomaremos unos a otros por señores junto con Al-lah todopoderoso, pero si dan la espalda, entonces Di: somos musulmanes”[1].

A pesar del peligro el cual rodeaba al Profeta, vivía una vida común y corriente. No tenía guarda espaldas y peleaba en las batallas, a veces en la primera línea. Caminaba las calles en las noches y vivía en una casa sin seguridad. Había muchas oportunidades para asesinarlo, y le hicieron muchos atentados, pocos de estos fueron mencionados.

Un día él estaba durmiendo solo, al pie de un árbol retirado de su campamento. Fue despertado por un sonido y he aquí, el vio a Durthur, un guerrero enemigo de pie sobre él, con su espada desenfundada. “¡Oh, Muhammad!” –Gritó-, “¿quién te salvará?” “DIOS” -respondió el Profeta-. Por alguna razón desconocida, Durthur dejo caer su espada, la cual instantáneamente fue agarrada por el Profeta, blandiendo la espada el Profeta exclamó: “¿Y ahora quien te salvará a ti, ¡Oh, Durthur!?“¡Al-lah, nadie más!” -respondió el guerrero-. “Aprende de mi a ser misericordioso” y diciendo esto le devolvió su espada; el corazón desolado estaba sobrecogido; entonces, reconoció a Muhammad como el Profeta verdadero y abrazó la fe.

En otra ocasión, el profeta Muhammad fue a visitar a unos no musulmanes en compañía de algunos de sus seguidores. Una comida fue preparada, afuera de la casa del jefe de la tribu. Sin embargo, el Profeta sabía que había sido traicionado por un señuelo, como él se sentara a comer, sería aplastado por una roca arrojada desde la terraza de una casa, sin dar a entender su conocimiento de la traición; salió abruptamente y regreso a Medina.[2]

Más de una vez, Muhammad fue abandonado en la batalla por sus compañeros, luchando frente a miles de paganos. Para ese tiempo, era el blanco de las fuerzas enemigas y extremadamente vulnerable. Entonces, vale la pena preguntarse. ¿Habría Muhammad estado tratando de perpetuar una mentira? De ser así, le hubiese sido más sencillo escoger una profecía más creíble que probara la verdad.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri, Editorial Elhame Shargh, 2015)


[1] Muhammad Husein Haikal. “La vida del Profeta Muhammad”. 3ra Edición. P. 371.

[2] Washington Irving. “La vida de Muhammad”. capitulo 21.

¿El Corán ofrece alguna información acerca del futuro de la profecía en general?

Submitted by admin on Mon, 02/06/2017 - 12:13

Respuesta:

La declaración la cual expone el fin de la profecía del Profeta Muhammad es una información clara sobre el futuro de la profecía:

Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros varones, sino el Enviado de Dios y sello de los Profetas. Dios es Omnisciente”. Corán 33:40

La palabra Jatam, significa sello el cual cierra un contenedor o el sello que se imprime como confirmación de la autenticidad de cierto contenido de un documento o un mensaje. Sellando con el fin de clausurar o la confirmación de que algo ha llegado a su fin. El Profeta dijo a su primo Alí:

“Tu posición ante mí se compara a la posición de Aarón frente a Moisés, pero no habrá Profeta después de mi”.

Declarar que Muhammad es el último de los Profetas es, actualmente una información acerca de un futuro muy lejano de la profecía. Esto nos dice que el mundo no conocerá ningún otro Profeta después de la muerte de Muhammad. Y que Dios no enviará ningún mensaje a la humanidad, subsecuente a él. Así la larga historia de la profecía se cerrará con la muerte de Muhammad.

Esta es una profecía inesperada, ya que creeríamos que Dios continuará enviando sus Profetas a la humanidad, tal como lo hizo anteriormente, cuando envió muchos Profetas antes que Muhammad, y esperaríamos que continuase haciéndolo, mucho después, de la muerte del Profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia). La generación humana, antes de Muhammad, no poseía más derecho a los mensajes celestiales que la generación subsecuente a él. De tal manera que, el materialismo en la época moderna es mucho más grande de lo que era en la época de Muhammad; por esto, una revelación espiritual sería mucho más necesaria que nunca.

La complejidad de las cosas de esta área está mucho más allá del conocimiento humano. Ningún ser humano es capaz de saber cómo Dios determina enviar un Profeta a la humanidad. El conocimiento de esto, es exclusivo de Dios.

(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri, Editorial Elhame Shargh, 2015)