De todas especies y tipos de las danzas, lo que se permite en el Islam es la danza de la mujer para su esposo de forma privada.

En el Islam está prohibido incluso la danza clásica entre hombre y mujer o como exposición para el público, de modo que no hay institutos de danza clásica en Irán. Si, existe una forma de deporte que se llama Aeróbic, pero eso se permite enseñar la mujer para mujeres y hombre para los hombres, no mujer para hombre o al revés o mezclado, y se considera como un deporte.
La forma que hacen en teatros que contiene unos movimientos del cuerpo para hacer llegar un mensaje diciendo un texto es habitual tanto en Irán como en otros países, pero si tienen cosas que promuevan las pasiones sexuales de la gente, no se permite en el Islam.

El sufismo que lo practica es en el ámbito del Islam sunnita de Turquía que es la de los derviches y no es firmado en la escuela de Ahlul Bait (as).
De todas formas lo que dice el querido Islam es para bienestar de nosotros.

Equipo islamoriente




Respuesta:

La fuente principal de esta salutación son dos libros crediticios, es decir “Kâmil Al-Zîarat” de Ÿa’far Ibn Muhammad Ibn Qûluwâîah Qumî (f.959 d.C.) y “Misbâh Al-Mutihaÿÿid” del Sheîj Tûsî (995-1067 d.C.). Según algunos de los fundamentos el sanad o documento fiable que respalda el hadîz de Ibn Qûluwâîah tiene crédito. Pero respecto a los sanad de las narraciones que se encuentran en la obra Misbâh Al-Mutihaÿÿid debe decirse que esta obra en general mencionó sólo dos sanad respaldando esta salutación, que la evaluación general respecto a los cronistas de éste no se encuentra fuera de tres situaciones: (1) los cronistas son fiables, (2) o un cronista que su fiabilidad no ha sido comprobada, se encuentra junto a un cronista que su fiabilidad fue comprobada, (3) o existe una indicación sobre la fiabilidad del cronista. Por ello en general puede decirse que el sanad que respalda la Salutación de ‘Âshûrâ es fiable, correcto y no tiene ningún dificultad. El texto de la narración también, se ha criticado por contener maldiciones a todos los Omeyas y otros.

 




El musulmán debe adorar a Dios, recordarlo, agradecerle y supli­carle. Debe hacerlo de una manera obligatoria cinco veces al día y de manera preferible durante todo el tiempo que pueda, sea me­diante palabras, pensamiento y obras. Debe guardar buenas inten­ciones hacia Dios y hacia los demás esforzarse por desarrollar al máximo sus potencialidades físicas, síquicas y espirituales. Debe hacer obras buenas, todas las que pueda, sin descuidar su recrea­ción, sana diversión y el cultivo de los afectos a la familia, hermanos en religión, amigos, y demás hombres de la sociedad. Debe prestar su colaboración en las tareas del hogar a su familia, ser solidario y atender los problemas de su barrio, ciudad o país, sin ser indiferente a las cuestiones de interés público. Debe instruirse y ser lo más be­neficioso posible para la gente. Si tiene éxito en todas estas cosas, debe agradecer a Dios y no envanecerse, porque todo éxito verda­dero viene de Dios.

Sheij Abdulkarim Paz


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