Las bases de la doctrina de la infalibilidad absoluta de los profetas, uno de los principios fundamentales del chiismo, no incluyen asuntos mundanos como el chismorreo con la esposa. Pero asumiendo que aún en esos asuntos los profetas son infalibles, el estado del 'idālah bastaría para explicarlo. Entonces, aún si la evidencia para esta doctrina es suficiente, ésta sólo prueba la infalibilidad en el campo de los deberes que hacen parte del ministerio Divino, es decir, inmunidad al error y a la negligencia en transmitir la Ley Divina a las personas, pero no con respecto a otros pecados. Además, ¿cuál es la razón para insistir en demostrar esta doctrina? ¿La profecía de un profeta 'adil[1] —no infalible— conlleva algunas consecuencias adversas?
[1] Forma subjetiva, se refiere a aquel que posee la cualidad de ‘idālah (N. del T.)