Si viniera otro profeta lo negaríamos con razón porque Dios en la última revelación afirmó que el profeta Muhammad es el sello y último de los mensajeros. De hecho, no ha venido ningún otro profeta con pretensiones serias (y no alocadas) y la humanidad en general no reconoce a ningún otro profeta. El Islam enseña que Jesus volverá a la Tierra para, junto con el Imam Al Mahdi, descendiente del profeta Muhammad, instauren el Reino de DIos, de amor y justicia en toda la Tierra.

Los hechos están a nuestro favor. Primero muéstreme a ese profeta y después le mostraré cómo es un impostor si se presenta como tal, con un supuesto nuevo libro o revelación.

Sheij Abdul Karim Paz




Los historiadores dicen que Martín Lutero posee varias miradas sobre el Islam, según se tomen distintos períodos de sus escritos. En los escritos tempranos, Lutero tiene del Islam una visión más tole­rante y ve al avance de los turcos en Europa del este, como una ex­presión bien merecida de la ira de Dios por los abusos y pecados de los cruzados en sus matanzas por las tierras de los musulmanes.

Luego, ante la caída de Belgrado, el año 1521 y luego de Hungría, en el 1526, ante el Sultán Suleiman II, comenzó a estudiar la religión de los turcos para esclarecer a la opinión pública cristiana de Alema­nia. Es en este período que escribió un prefacio a una traducción latina del Corán.

Lutero era consciente que mucha de la información heredada y que circulaba en la época sobre el Islam, no era más que mentira y falsedad. Además Lutero no contaba, entonces, con fuentes autori­zadas para estudiar el Islam en profundidad. No contaba con infor­mación biográfica del Profeta Muhammad, sino que, más bien, mi­raba a lo islámico a través de lo que podía conocer de la moral de los turcos y por supuesto a través del prisma de su comprensión del cristianismo. Pero Lutero no tuvo un contacto directo con los mu­sulmanes, ni siquiera con los turcos.

Lutero sabía que los vicios que podían verse en los musulmanes no dejaban de afectar también a los cristianos y en algunas oportu­nidades elogiaba las virtudes de los musulmanes, tales como su vida disciplinada, su gobierno ordenado, su piedad, el amor que se te­nían entre sí los musulmanes y su moderación con respecto a la co­mida, la vestimenta y el consumo de alcohol (del cual, en realidad, se abstienen por completo).

Con relación a su descripción de los turcos como el instrumento de Satanás, es una lamentable verdad, pero Lutero estuvo condiciona­do por los prejuicios de su época y la ignorancia reinante con res­pecto al Islam y estos condicionamientos ya no existen hoy. A eso se debe que la mirada de muchos protestantes haya cambiado con res­pecto al Islam. También es bueno recordar que Lutero se manifestó contrario a librar una guerra contra el Islam, o como él lo llamaba: "la religión de los turcos", igualmente se opuso a cualquier pretensión de destruirlo y estuvo en contra de las cruzadas. "Incitar a la gente a ir a la guerra contra los turcos es contrario a la doctrina de Jesús", decía el teólogo reformista. La fuente consultada en esta respuesta es "Lutero y el desafío del Islam", de J. Paul Rajashebar, extraído del Seminario Teológico Luterano de Filadelfia, en septiembre del año 2001.

El autor de este artículo concluye que si bien Lutero recogió mu­chos de los preconceptos heredados sobre el Islam de su entorno cultural y si bien sus apreciaciones pueden resultar crueles y ofensi­vas para nuestro espíritu moderno, son mucho menos virulentas que sus opiniones vertidas sobre el papado, los judíos y los anabaptistas, movimiento religioso disidente del protestantismo, nacido en 1520 por obra de Thomas Münzer, pastor luterano de Sajonia.

Además, agrega que si Lutero hubiese contado con una informa­ción más precisa sobre el Islam, sin dudas hubiese favorecido un diálogo entre estas dos grandes religiones. Los herederos del pensa­miento de Lutero no pueden repetir lo que él dijo sin efectuar un análisis crítico. Las posibilidades para un estudio más objetivo de las diversas culturas son hoy mucho más factibles que en aquel enton­ces y la pluralidad de ideas y visiones religiosas debe ser respetada para bien de todos.

Sheij Abdulkarim Paz




Los sabios mantienen diferentes puntos de vista tocantes a este asunto. Una de las opiniones mencionadas a este respecto corresponde a lo registrado en algunas narraciones y obras, que sostienen que el cuerpo sagrado del Imam Husaîn (P) fue enterrado por su honorable hijo el Imam Zaîn Al-‘Abidîn (P) en la tierra de Karbala. Es decir, el Imam Saÿÿâd (P) para enterrar y distinguir a los mártires de Karbala, en especial el entierro de su Inmaculado padre, el Imam Husaîn (P) bajo el dictamen de que “nadie le da la ablución completa al Imam, ni tampoco lo amortaja ni lo entierra”, por un milagro se dirigió de Kufa y de la cárcel de Ibn Ziad a Karbala para enterrar los cuerpos sagrados de los mártires. El Imam Rida (P) en un debate que sostuvo con el hijo de Abu Hamzah dijo: “Dime si ¿acaso Husaîn Ibn ‘Alî (P) fue Imam?” Respondió: “Sí”. El Imam dijo: “Entonces ¿quién tomó bajo su responsabilidad el asunto de su entierro?” Dijo: “’Alî Ibn Al-Husaîn (P)”. Luego dijo el Imam: “¿Dónde se encontraba ’Ali Ibn Al-Husaîn (P)?” Respondió: “En Kufa, era uno de los presos de Ibn Ziad, pero sin que ellos se percataran se dirigió a Karbala, enterró a su padre y luego regresó a la prisión”. El Imam Rida (P) dijo: “Aquél que dio poder a ‘Ali Ibn Al-Husaîn (P) para ir a Karbala, enterrar a su padre y regresar, a mí también me puede llevar a Bagdâd para enterrar a mi padre, mientras que no me encuentro en la cárcel ni tampoco prisionero”. (1)

Considerando esta narración puede decirse que el Imam Saÿÿâd (P) enterró el cuerpo sagrado de su honorable padre.

(1) – Mûsawî Muqarram ‘Abdu Al-Rizâq, La vida del Imam Zaîn Al-‘Abidin (a.s.), traducción al persa de Habîb Ruhânî, p.578; Sharîf Qurshî Bâqir, Análisis de la vida del Imam Saÿÿâd (a.s.), traducción al persa de Muhammad Rida ‘Atâî, t.1, p.243.


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