Respuesta:

Antes de contestar a esta pregunta, aclararemos el significado del concepto"política", y basándonos en esto demostraremos la relación existente entre ambas.

La palabra política puede tener dos acepciones:

1. Política como sinónimo de hipocresía y engaño, utilizando cualquier tipo de instrumento para llegar a un fin (o sea: el fin justifica los medios).

Evidentemente, éste no es el sentido más correcto de la palabra, sino únicamente se trata de una treta y falsificación incompatible con la religión.

2. Política interpretada como la administración de los asuntos humanos, en diferentes terrenos existentes en una sociedad, por medio de islámicos métodos auténticos.

La política considerada como la directriz de la sociedad musulmana, se encuentra basada en el Sagrado Corán y la sunnah del Profeta (BP) y es parte de la religión e inseparable de ella.

A continuación he aquí algunas de las razones que demuestran la compatibilidad entre religión y política y la necesidad, por tanto, de crear un gobierno islámico. El mejor ejemplo de éstas es el método seguido por el Mensajero de Dios durante la época de la misión profética. Al estudiar el comportamiento y las palabras de éste (BP), se aprecia claramente que desde el principio de su invitación buscaba crear un gobierno poderoso sobre la base de un sistema y un programa islámico, basados todos ellos en la fe en Dios.

Estos son algunos de los testimonios que demuestran este gran esfuerzo del Profeta (BP):

Muhammad (BP) fundador del Gobierno Islámico.

1– Después de que el Mensajero del Islam (BP) fuera comisionado para hacer pública la invitación al Islam, utilizando diversos métodos, se dedicó a organizar núcleos de combatientes y de dirigentes, a reunir fuerzas musulmanas y a entrevistarse con caravanas que venían de diferentes lugares a visitar la Ka'bah, invitando a todos ellos al Islam. En este lapso de tiempo, se entrevistó con dos grupos que venían de Îazrib (Medina) en un lugar conocido con el nombre de 'Aqabah donde lo invitaron a establecerse en Medina, pactando ser ellos sus protectores.[1]Estos fueron los primeros pasos dados por el Profeta (BP) en la implantación de un gobierno islámico.

2– Desde que el Mensajero de Dios llegó a la Ciudad de Medina, se dedicó a reunir y organizar un poderoso ejército, participando con este en ochenta y dos diferentes enfrentamientos; siendo sus brillantes victorias las que terminaron con los obstáculos que se interponían en la creación del nuevo gobierno.

3– Después de establecer dicho gobierno islámico en Medina y de enviar a sus representantes, con las tan conocidas cartas en la historia, a diferentes partes del mundo y contando con poderosas bases políticas y sociales se comunicó con los más poderosos dirigentes políticos de su época, hizo conexión con muchos de los líderes y con los jefes de diversos grupos, pactando convenios económicos, políticos y militares.

La historia de la vida de Muhammad (BP) y las especiales características de sus cartas a Jusrû Parwîz (Cosroes) emperador de Irán, el Cesar emperador de Roma, Muqawqis sultán de Egipto, el Negus y otras personalidades de su época, han sido recopiladas, registradas e interpretadas por los historiadores.[2]

4– El Mensajero de Dios (BP) para difundir los principios del Islam y afirmar los pilares de su gobierno, envió a sus representantes a muchas tribus y ciudades. Veamos el siguiente ejemplo:

Muhammad (BP) nombró a Rufâ'ah Ibn Zaîd representante suyo, enviándolo entonces a su gente con una carta con el siguiente contenido:

"En el nombre de Al.lah el Compasivo, el Misericordioso. Esta es una carta de Muhammad (BP) el Enviado de Dios, por la cual he nombrado a Ibn Zaîd, portavoz para que invite a su gente a aceptar a Dios Único y a su Mensajero. Aquél que acepte estará de parte de Dios y de su Enviado, y aquél que rehúse únicamente contará con dos meses de plazo".[3]

Tomando en cuenta este tipo de actitud por parte del Profeta Muhammad (BP) no queda duda alguna de que desde el principio de su misión, buscaba crear un gobierno poderoso con un sistema organizado, para que a través de éste, los mandatos universales del Islam, se establecieran en todos los ángulos de la vida de todas las sociedades humanas. Acaso a la administración y dirección de una sociedad, tal y como:

·          pactar con diferentes grupos y tribus influyentes,

·          crear un potente ejército,

·          enviar a sus ministros a diferentes países,

·          advertir a los reyes y gobernadores, así como relacionarse con ellos,

·          mandar a sus representantes y gobernadores a las diferentes ciudades y regiones cercanas y lejanas, etc.,

¿se le puede calificar con otro término que no sea el de política?

Por otra parte, sin tomar en cuenta el método elegido por el Profeta (BP), si estudiamos la estrategia seguida por los cuatro primeros califas hacia con los musulmanes, especialmente la de Amîr ul Mû’minân 'Alî Ibn Abî Tâlib (P), durante su califato, demuestran la armonía existente entre la religión y la política.

Los sabios de los dos grupos islámicos han presentado pruebas y muchas razones de la necesidad de dirigir a una sociedad basándose en el Corán y la sunnah del Profeta (BP). Estas son algunas de ellas:

Abul Hasan Mâûardî en su obra Ahkâm Sultânîîahdice así:

«الامامة موضوعة لخلافة النبوّة فی حراسة الدّين و سياسة الدّنيا، و عقدها لمن يقوم بها فی الامَّةِ واجبٌ بالإجماع»

"Se ha establecido el Imamato y el gobierno como el sucesor y continuador del Nabawah –misión profética–, para ser éste el que cuide de la religión y política y administre los asuntos del mundo; y establecer el gobierno para quien es digno de ello según el consenso de todos los musulmanes, es obligatorio."[4]

Este erudito islámico, que es uno de los sabios conocido entre los Ahlî Sunnah, para explicar mejor el significado de sus palabras esgrime dos causas:

       1. Causa racional o 'aqlî.

       2. Causa religiosa o shar'î.

Referente a la causa racional argumenta así:

«لما فی طباع العقلاء، من التّسليم لزعيم يمنعهم من التّظالم، و يفصل بينهم فی التَّنازع و التّخاصم، و لو لا الولاة لکانُوا فوضی مهملين و همجا مضاعين »

"Esta se encuentra en la naturaleza de los sabios que respaldan a los líderes evitando la opresión de unos a otros y arbitrando las disputas. Si no existiesen dirigentes la sociedad se perturbaría, dispersaría y perdería su poder".[5]

Y respecto a la causa religiosadeclara:

« ولکن جاء الشّرع بتفويض الامور إلی وليّه فی الدّين، قال الله عزّ وجلّ: ﴿يا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَ أَطِيعُوا الرَّسُولَ وَ أُولِي الأَْمْرِ مِنْكُمْ﴾ففرض علينا طاعة أولِی الامرِ فينا و هم الائمة المتامرون علينا».

"Los asuntos se encomiendan al ûalî o dirigente religioso. Dios Todopoderoso dice:"¡Oh, creyentes! Obedeced a Al.lah, obedeced al Enviado y a aquéllos de vosotros que tengan autoridad..." (An Nisâ, 4:59). De esta aleya se deduce que Dios hizo obligatorio para nosotros obedecer a aquellos que tengan autoridad".[6]

El Shaîj Saduq escribió que Fazl Ibn Shâdhân cuenta que oyó a Imâm 'Alî Ibn Mûsâ Rida (P) decir un largo relato, del cual extraemos sólo este fragmento:

«انّا لا نجد فرقةً من الفرق و لا ملّة من الملل بقوا و عاشوا إلا بقيّم و رئيس لما لا بُدّ لهم منه من أمر الدّين و الدّنيا فلم يجز فى حكمة الحكيم أن يترك الخلق لما يعلم أنَّه لابدّ لهم منه و لا قوام لهم إلا بِهِ فيقاتلون به عدوَّهم و يقسمون به فيئهم و يقيمون بِهِ جمعتهم و جماعتهم و يمنع ظالمهم من مظلومهم»

"...no encontraremos una sociedad que pueda existir sin que tenga un jefe o dirigente; es necesario contar con un líder para los asuntos religiosos y del mundo, no podemos concebir el que Dios Sapiente niegue al ser humano aquello que necesita para sostenerse sobre sus propios pies. Entonces los hombres pelean al lado de su comandante y según lo ordenado por éste reparten el botín y lo obtenido en las guerras, efectúan la oración colectiva y la del viernes, y protegen al oprimido del yugo del opresor".[7]

Es imposible que en estas cuantas líneas podamos extendernos en este tema. Para más amplia información deberá recurrirse a las muchas narraciones y obras de los sabios de las diferentes escuelas islámicas.

Al estudiar las enseñanzas de la jurisprudencia islámica, se hace evidente que una gran parte de las leyes de la sharîah sería imposible llevarlas a cabo fuera de un sistema político organizado.

El Islam nos invita alyihad –guerra santa–, a combatir al opresor y defender al oprimido, a aplicar lo sentenciado por la sharîah, a acoger las buenas acciones y reprobar lo prohibido en toda su amplitud, a crear un sistema financiero y cuidar de la fraternidad de la sociedad islámica. Todas estas cuestiones no funcionarían si no se contara con un sistema activo y un gobierno unido, ya que para apoyar las leyes religiosas y defender las fronteras del Islam se necesita de un gobierno organizado; y para crear un ejército eficaz, es imprescindible contar con un gobierno poderoso basado en los valores islámicos. Así también donde dice "aplicar lo sentenciado por la sharîah", se refiere a establecer preceptos religiosos, con la finalidad de evitar el pecado, terminar con el opresor para dar su derecho al oprimido, etc., si no se cuenta con un sistema y organización armoniosa y poderosa, no funciona, creando como resultado revueltas, disturbios y caos en la sociedad.

Hemos explicado aquí únicamente algunas de las razones necesarias para la implantación de un gobierno islámico, suficientes para demostrar que no sólo la religión y la política no están separadas, sino la importancia que tiene para todos los países islámicos del mundo, el crear un gobierno islámico basado en la sharîah.

 

[1].Sîrah, Ibn Hishâm, t. I, p. 431, impr. en Egipto.

[2]. Por ejemplo Al-Wazzâ’iq as-Sîâsîîah de Muhammad Hamîdul.lah y Makâtib ar-Rasûl de ‘Alî, Ahmadî.

[3]. Makâtîb ar-Rasûl, t. I, p.144.

[4]. Al Ahkâm as-Sultânîîah,Mâûardî, cap. I, p.5, impr. en Egipto.

[5].Ídem.

[6].Ídem.

[7].‘Ilal ash-Sharâîa‘,cap. 182, hadîz 9, p.253.




Respuesta:

Al examinar los libros de exégesis coránica, los de historia, así como las narraciones, descubrimos que este apelativo no es exclusivo de la escuela Shî'ah, ya que podemos asegurar que todos los exegetas musulmanes, de todas las escuelas y grupos islámicos coinciden en el mismo argumento.

Basándonos en las aleyas del Sagrado Corán, así como en los hadices y la opinión de algunos de los más famosos exegetas, aclararemos este tema.

Fundamentalmente el Sagrado Corán cuando se refiere a la descendencia consanguínea del hombre, sea hombre o mujer, utiliza el término "hijo".

En el Libro Sagrado y en la sunnah del Profeta (BP), hay referencias respecto a este argumento, algunas de las cuales nos permitimos mencionar:

1.– El Sagrado Corán, en las siguientes aleyas llama al Profeta Jesús (P) hijo de Ibrâhîm, siendo que Jesús (P) es hijo de la virgen María, cuya ascendencia se remota hasta el Profeta Ibrâhîm (P):

 وَ وَهَبْنا لَهُ إِسْحاقَ وَ يَعْقُوبَ كُلاًّ هَدَيْنا وَ نُوحاً هَدَيْنا مِنْ قَبْلُ وَ مِنْ ذُرِّيَّتِهِ داوُدَ وَ سُلَيْمانَ وَ أَيُّوبَ وَ يُوسُفَ وَ مُوسى وَ هارُونَ وَ كَذلِكَ نَجْزِي الْمُحْسِنِينَ وَ زَكَرِيَّا وَ يَحْيى وَ عِيسى

"Le regalamos –refiriéndose al Profeta Ibrâhîm– a Issac y a Jacob. Dirigimos a los dos. A Noé ya le habíamos dirigido antes y, de sus descendientes, a David, a Salmón, a Job, a José, a Moisés y a Aarón. Así retribuimos a quienes hacen el bien. Y a –los hijos de Ibrâhîm– Sacarías, Juan y Jesús. Todos ellos de los justos". (Al An'âm 6:84–85)

Los sabios musulmanes, basándose en esta aleya, han aceptado a los Imames Hasan y Husaîn (P) como una partícula del Mensajero de Dios, y los han llamado hijos del Profeta (BP).

Yalâlud–Din Suîûtî cuenta: "Un día Hayyây envió en busca de Îahîa Ibn Îa`mur. Cuando éste se presentó le dijo:

–"¡Me han informado que vos aseguráis haber encontrado, en el Sagrado Libro, que Hasan y Husaîn son hijos del Mensajero de Dios!  En cambio yo leí el Sagrado Corán desde su principio hasta su fin y no encontré nada.

Entonces Îahîa Ibn Ia'mur le respondió: –¿Es que, no habéis leído el Sura Al An'âm(Los Rebaños 6:84–85) ahí donde dice:

وَ مِنْ ذُرِّيَّتِهِ داوُدَ وَ سُلَيْمانَ ...وَ يَحْيى وَ عِيسى

 wa min dhurrîatihi Dâwûda wa Sulaîmân¼, hasta donde dice¼wa Îahîa wa ’Isâ ?

Sí –respondió Hayyây– la leí.

¿Acaso en esta aleya coránica –continuó diciendo Ibn Îa`mur– el Profeta Jesús ('Isâ) (P) no es recordado como dhurrîa, o sea partícula y descendiente del Profeta Ibrâhîm (P), mientras que no tuvo padre –y sólo a través de los ascendentes de María llega al Profeta Ibrâhîm?

–Tus palabras son elocuentes –afirmó Hayyây".[1]

Las aleyas aquí recordadas, así como la opinión de los exegetas coránicos ponen de manifiesto que no únicamente los sabios de la escuela Shî'ah, sino que también todos los eruditos musulmanes llaman al Imâm Hasan y Husaîn dhurrîadel gran Profeta Muhammad (BP).

2.– Una de la aleyas del Sagrado Corán que manifiestan el tema en debate, es la aleya de la mubâhalah , en el Sura Âl–'Imrân (La Familia de Imrán.) Seguidamente analizaremos esta aleya junto con la opinión de algunos intérpretes:

فَمَنْ حَاجَّكَ فِيهِ مِنْ بَعْدِ ما جاءَكَ مِنَ الْعِلْمِ فَقُلْ تَعالَوْا نَدْعُ أَبْناءَنا وَ أَبْناءَكُمْ وَ نِساءَنا وَ نِساءَكُمْ وَ أَنْفُسَنا وَ أَنْفُسَكُمْ ثُمَّ نَبْتَهِلْ فَنَجْعَلْ لَعْنَتَ اللَّهِ عَلَى الْكاذِبِينَ

"Si alguien disputa contigo a este propósito, después de haber sabido tú lo que has sabido, di:   –¡Venid! Vamos a llamar a nuestros hijos varones (a’bnâ a’–nâ) y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres (nisâ a’–nâ) y a vuestras mujeres, a nosotros mismos (a’nfusa–nâ) y a vosotros mismos. Execrémonos mutuamente e imprequemos la maldición de Al.lah sobre quienes mienten". (Al 'Imrân 3:61)

Los exegetas mantienen que esta aleya, conocida como la aleya de la mubâhalahexecraciónfue revelada después del debate sostenido entre el Mensajero de Dios y una delegación cristiana de Nayrân; por orden Divina, el Profeta (BP) se hizo acompañar para la execraciónde 'Alî Ibn Abî Tâlib, Fâtimah Zahrâ’ y de sus nietos Hasan y Husaîn (P). Cuando los jefes de la delegación cristiana observaron al Profeta (BP) venir acompañado de sus seres más queridos, quedaron atónitos y temiendo por sus vidas, decidieron parlamentar, aceptando con esto firmar el pacto para el abono del impuesto anual. El Enviado de Dios anunció su aprobación y con esto dieron fin a la execración.

Es por esta razón que los eruditosde las dos escuelas, concuerdan en el parecer de que los acompañantes del Profeta Muhammad (BP), el día de la execración fueron 'Alî Amîr ul Mu’minîn, Fâtimah Zahrâ, Imâm Hasan y Husaîn (P). Es evidente que cuando el Enviado de Dios dice a’bnâ a’nâo sea nuestros hijos varones, se refiere a Hasan y Husaîn (P).

Abrimos aquí un paréntesis para mencionar que los exegetas después de analizar muchos hadices, respecto a esta aleya, certifican la honestidad de esta interpretación, tal como veremos a continuación:

a). Yalâlud–Din Suîûtî cuenta que Hâkim, Ibn Marûdaîh y Abu Na'îm, narró que Yâbir Ibn 'Abdul.lah expuso:

«أنفسنا و أنفسکم: رسول الله (ص) و عَلِیّ، و أبناءنا: الحسن و الحسين و نِساءنا: فاطمَة»

"Cuando –el Profeta (BP) dice a’nfus a’nâ –nuestras vidas– se refiera a 'Alî Ibn Abî Tâlib (P), y donde dice a’bnâ a’nâ –nuestros hijos– a Hasan y Husaîn (P), y nisâ a’nâ –nuestras mujeres– a Fâtimah Zahrâ’ (P)".[2]

b). Fajrud–Din Râzî en su Tafsîr,después de mencionar la aleya en cuestión continúa diciendo:

«وَاعلَم أنَّ هذه الرّواية كالمتّفق على صحتها بين أهل التّفسير والحديث»

"Este es un relato, semejante a un hadîz que todos los transmisores de hadîz acuerdan en su veracidad.[3]

«المسألة الرّابعة: هذه الاية دالَّةٌ على أنَّ الحسن و الحسين (عليهما السلام) كانا إبنى رسول الله (صلّی الله عليه و آله) وعد أن يدعوا ابناءه فدعا الحسن و الحسين فوجب أن يكون إبنيه. »

Esta aleya, comprueba que Hasan y Husaîn (P) fueron hijos del Profeta Muhammad (BP); ya que él debía llamar a sus hijos varones para lamubâhalah, y ese día se presentó acompañado de sus nietos".[4]

c). Abu 'Abdul.lah Qurtubî también en su Tafsîrexpone:

«[أبناءَنا] دَليلٌ على أنَّ ابناء البنات يسمَّونَ أبناءاًَ »

"El términoa’bnâ a’nâutilizado en esta aleya, es prueba evidente de que a través de una hija, pueda continuar la descendencia de un hombre".[5]

3.– Así mismo, las palabras del Enviado de Dios son el mejor testigo de que Hasan y Husaîn (P) son considerados como sus hijos.

He aquí dos ejemplos:

1.      El Profeta del Islam (BP) respecto a Hasan y Husaîn (P) dijo:

« هذانإبناى من أحبّهما فقد أحبّنى »

"Hasan y Husaîn (P), son hijos míos, aquél que los quiera, me ha querido a mí".

2.      Así también el Profeta Muhammad (BP) refiriédonse a sus dos nietos Hasan y Husaîn (P) dijo:

«إنّ ابنىّ هذينَ ريحانتىّ من الدّنيا»

"Estos dos son mis hijos –refiriéndose el Profeta (BP) a Hasan y Husaîn (P)– dos de mis perfumadas flores en este mundo."[6]

 

[1]. Durr ul Manzûr, t. III, p.28, Beirut.

[2].Durr ul Manzûr, t. II, p.39, Beirut.

[3]. Tafsîr Mafâtîh ul-Ghaîb, t. II, p.488, Egipto.

[4]. Ídem.

[5]. Al-Yâmi‘ li-Ahkâm ul-Qurân, t. IV, p.104, Beirut.

[6].Târîj Madînah Damashq, de Ibn ‘Asâkir, biografía del Imâm Husaîn (P), p.59 y 62, hadîz 106 y 112 respectivamente, Beirut, del año 1400 d.H.




Respuesta:

Es evidente que el Islam es una religión de ámbito mundial y carácter eterno. Mientras el Santo Profeta (BP) estuvo con vida, fue él quien lideró su comunidad; después de su fallecimiento el liderato debería pasar a manos del más digno y del pueblo que estuviese preparado para recibirlo.

El debate respecto a que si el liderato, después del Profeta Muhammad (BP), es una jerarquía derivada de una orden Divina y estipulada por Su Mensajero, o es producto de una votación, se divide en dos diferentes opiniones: la escuela Shî'ah sostiene la idea que este rango es por designación Divinay el sucesor del Profeta (BP) debe ser elegido por Dios; mientras que la escuelaSunnah opina que éste debe ser elegido en una votación realizada por la Ummah

Los sabiosShî'ah, han expuesto en sus obras religiosas, muchas razones que demuestran la necesidad de que el califato debe ser por designación Divina, no obstante lo que queremos realizar aquí es un análisis de las características del gobernador en la época de la revelación, lo cual constituye un testimonio evidente que respalda la opinión de la Shî'ah.

Si estudiamos la situación política, tanto interna como externa del Islam, que reinaba en tiempos del Profeta (BP) observamos que dicha situación exigía la necesidad de que el sucesor del Mensajero fuese elegido por Dios Sapiente a través de éste, pues en esos momentos la sociedad islámica se veía atacada por tres frentes: el Imperio Bizantino, el Reino de Irán y los hipócritas. Los intereses de la Ummah exigían que el Enviado al escoger a su sucesor político, unificase a todos los musulmanes en contra del peligro exterior, para acabar así con la influencia y el domino que ese tenía, el cual se enriquecía con las diferencias internas. A continuación explicamos esta cuestión:

Uno de esos peligrosos frentes, estaba formado por el Imperio Bizantino, potencia que se encontraba instalada al norte de la Península Arábica. El Profeta (BP), hasta los últimos momentos de vida, estuvo planeando el modo de deshacerse de ese enemigo.

El primer enfrentamiento militar de los musulmanes con el ejército cristiano tuvo lugar el octavo año después de la Hégira en las tierras de Palestina, finalizando este enfrentamiento con la muerte de tres importantes comandantes musulmanes llamados Ya'far Taîîâr, Zaîd Ibn Hârizah y 'Abdul.lah Ibn Raûâhah y, por consiguiente, la derrota del ejército islámico.

El retroceso de las tropas musulmanas frente al ejército de los incrédulos, llenó de coraje al ejército del César, que quedó ansioso esperando el momento adecuado para atacar e invadir la capital del Islam. En el noveno año después de la Hégira, el Profeta (BP), acompañado de un gran ejército, se dirigió a la frontera de Damasco para dirigir personalmente el enfrentamiento militar. Fue este viaje, lleno de penurias e inconvenientes, el que hizo que el ejército islámico recuperara su prestigio e iniciara de nuevo sus actividades políticas. Sin embargo, esta victoria no satisfizo al Profeta (BP), por lo cual, unos días antes de su enfermedad, formó nuevamente un ejército comandado por Usâmah, con órdenes de dirigirse a la frontera de Damasco y permanecer allí.

La segunda de las amenazas era el Emperador de Irán, Jusrû, quién había roto con furia la carta de invitación al Islam enviada por el Mensajero de Dios, quien con insolencia había echado a su enviado. Después de lo cual Jusrû escribió al Gobernador de Yemen ordenándole que tomara prisionero a Muhammad (BP), y si éste se oponía, debía matarlo.

Sabemos que Jusrû Parwîz –Emperador de Irán– murió antes que el Profeta (BP) pero la cuestión de la independencia que veían venir los seguidores de Jusrû en la región del Yemen –región que durante una época formó parte de Persia–, cegaba el odio y orgullo de los cortesanos iraníes, quienes no podían soportar la idea de un nuevo poder.

El tercer peligro, los hipócritas, quinta columna que viviendo entre los musulmanes provocaban felonías y creaban hipocresía hasta el punto que intentaron matar al Profeta (BP) atacándolo en el viaje de regreso de Tabûk a Medina. Uno de estos grupos murmuraba que con la muerte del Enviado se desintegraría el movimiento Islámico, recobrando así la tranquilidad.[1]

El poder de destrucción de los hipócritas era tal, que son recordados en el Corán en los suras:La Familia de Imrán (3:), Las Mujeres (4:), La Mesa Servida (5:), El Botín (8:), El Arrepentimiento (9:), La Araña (29:), La Coalición (33:), Muhammad (47:), La Victoria (48:), El Hierro (57:), La Discusión (58:), La Reunión (59:) Los Hipócritas (63:).[2]

¿Acaso, no era lógico que el Mensajero Divino, con la existencia de tales enemigos poderosos que esperaban el momento adecuado para emboscar al Islam, escogiese a su sucesor religioso, político y... para la nueva sociedad islámica?

Los cálculos sociales demuestran que el Profeta (BP), al presentar a un portavoz y líder, pretendía evitar cualquier discordia después de su muerte y al crear una estrategia defensiva, aseguraba la fraternidad islámica; del mismo modo prevenía cualquier suceso inesperado, evitando que después de su fallecimiento, cualquier grupo dijese: "El Amîr debe ser de los nuestros".

Este cálculo es el que conduce a la correcta afirmación de que el liderato, después del Profeta (BP) debió ser por designación Divina.

Otro testigo: Dichos del Mensajero de Dios (BP).

Tomando en cuenta las bases sociales, además de otras causas, el Profeta Muhammad (BP) desde los primeros días de su nombramiento –bi'zzat– hasta los últimos días de su preciada vida, repetidas veces expuso la cuestión del sucesor; tanto al inicio de su tarea, cuando invitó a sus familiares para informarles de la misión que se le había confiado, como también los últimos días antes de su fallecimiento, o cuando regresaba del hayy de despedida en Ghadîr Jum, y en muchas otras ocasiones a lo largo de su vida. Para obtener más información al respecto puede consultarse la pregunta número dos de esta obra, donde se encontrará con tres ejemplos fiables respecto a este tema, los cuales han sido registrados por los sabios islámicos en sus libros y respaldados con documentos.

Tomando en cuenta las condiciones en las que se encontraba la sociedad islámica y al analizar los textos del Mensajero de Dios respecto a la designación de 'Alî Amîr ul Mu’minîn como su sucesor, se evidencia la necesidad inevitable de que el califato debió ser por designación Divina.

 

[1]. Sagrado Corán At-Tur (52:30)

[2]. Extraído de"La Luz de la Eternidad", de Ya‘far Subhâni.


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