¿En materia alimenticia hay normas especiales, como los alimentos prohibidos?

Submitted by admin on Wed, 12/28/2011 - 01:11

Respuesta:

El Islam nos enseña que existen alimentos que son apropiados para la naturaleza del ser humano y otros por el contrario son prejudiciales para su cuerpo, su psiquis y su espíritu. Por ejemplo, las fieras salvajes o las aves de carroña no son buenas para el hom­bre. Lo mismo el cerdo, los animales que no son sacrificados según el rito islámico, la sangre, los reptiles, los peces depredadores.

Desde esta óptica, la razón para la prohibición del cerdo en el Islam no sería el problema de la triquinosis u otras enfermedades que pueda acarrear, sino más bien las características naturales de ese animal que son buenas para él, pero no para la naturaleza del ser humano, como lo son la vaca, la oveja, los vegetales, las frutas, los cereales, etc. El Sagrado Corán es muy explícito en la prohibición del consumo de cerdo, sin diferir de la prohibición bíblica a su respecto. Con respecto al sacrificio del animal o rito islámico que hay que observar, las normas prescriben que el musulmán sacrifique al ani­mal, la vaca, el pollo, la oveja, el camello, mirando hacia La Meca e invocando el nombre de Dios. Una de las prescripciones es que se emplee un cuchillo filoso, para que al hacerse el corte el animal no sienta el dolor y cuando quiera reaccionar la sangre ya no le estará irrigando el cerebro de modo que no será consciente ya de nada.

Además, el Profeta ha prescrito que el animal no sufra, que beba agua y que no se le tenga cerca de donde se mata a otros animales.

En la actualidad, en los frigoríficos,en las sociedades no musul­manas desgraciadamente, se matan a los animales de un golpe y el animal no se desangra bien, por lo que toda esa tensión y adrenalina queda en el cuerpo que luego se consume.

Sin duda, es bueno que en el momento de sacrificar a otro ser para beneficiarnos de él recordemos a Dios, el Sustentador, el Bene­factor, le alabemos y le agradezcamos.

Sheij Abdulkarim Paz

 

¿Cuál es la importancia del día viernes en el Islam?

Submitted by admin on Wed, 12/28/2011 - 01:01

Respuesta:

Alguna de las cosas que se puede decir sobre el día viernes en la enseñanza del Islam es que el día viernes es el señor de los días. La recompensa de las acciones de bien en este día se multiplican y tam­bién las consecuencias de las malas acciones.

El Corán nos exhorta a concurrir en este día a la oración colectiva en la mezquita.

El Profeta nos enseñó que obsequien a su familia en este día con frutas para que se alegren y un capítulo del Sagrado Corán, el 62, lleva de nombre: "El viernes".

En el día viernes, las acciones de la semana, de los hombres son elevadas a Dios y son presenciadas por el Profeta y los Imames, por eso en la interpretación de la palabra sháhed (el testigo) en la sura 85, versículo 3 del Sagrado Corán, ("Las Constelaciones"), leemos: "¡Por el testigo y lo atestiguado!", el Profeta dijo que se refiere al día viernes.

Ha sido muy enfatizado el baño llamado gusl en este día, quien lo haga 40 días seguidos, reza un hadiz, no morirá sin ver su lugar en el paraíso, y de acuerdo a otra tradición profética, Dios habría creado a Adán (P) un viernes y los musulmanes esperamos en un día viernes, la aparición de un descendiente del Profeta que se llama el Imam Mahdi y que junto al profeta Jesús, que la paz sea con ellos, instaurarán el Reino de Dios en la Tierra colmándola de justicia así como se hallaba colmada de injusticia y opresión antes de su aparición.

El viernes es, además, en el Islam el día de descanso, pero no exis­ten prohibiciones con respecto a realizar tareas laborales o como dice el Sagrado Corán, buscar los favores de Dios luego de la oración colectiva.

"Terminada la oración, ¡id por la tierra, buscad el favor de Dios! ¡Recor­dad mucho a Dios! Quizás, así, prosperéis". Corán 62:10.

Sheij Abdulkarim Paz

 

 

¿Cuál es el destino de un musulmán después de la muerte?

Submitted by admin on Mon, 12/26/2011 - 23:16

Respuesta:

Señala el Sagrado Corán en el capitulo 99, denominado El Terremo­to: "En el nombre de Dios, El Compasivo, el Misericordioso/. Cuando sea sacudida la tierra por su terremoto, expulse la tierra su carga. Y el hombre se pregunte: "¿Qué es lo que pasa?", ese día contará (la tierra) sus noti­cias, según lo que tu Señor le inspire. Ese día los hombres surgirán en grupos, para que se les muestren sus obras. Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá. Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá”.

Todos musulmanes y no musulmanes tendremos que dar cuenta de nuestras creencias y acciones. Dios, no oprime y no comete la más mínima injusticia. Juzgará a los hombres de acuerdo a su esen­cia y no de acuerdo a lo que decían ser o creer, y estos serán testigos de lo que han hecho de bien y de mal.

Se le dirán al hombre: " / Lee tu libro / (tus acciones), hoy te bastas tu como juez". Significa que nada quedará oculto y aquel que no se pre­paró para ese día por que no creyó en Dios, o creyó pero no fue consecuente con ello, y pensó que podía hacer cualquier cosa, que no sería responsable ni sería interrogado, querrá volver al mundo, pero será tarde.

Un tercio del Sagrado Corán habla sobre el tema del Juicio Final, por eso es uno de los fundamentos doctrinarios del Islam. La vida después de la muerte tiene sus fundamentos en las ense­ñanzas de los Profetas y en la razón, ya que la vida carecería defini­tivamente de sentido y de justicia si todo acabase con la muerte físi­ca. La razón y la naturaleza humana de origen divino repudian el absurdo, el sin sentido y la injusticia que suponen creer que con la muerte del cuerpo acabará todo.

Al morir, el alma vive en un mundo intermedio, en árabe barzaj, que comienza en la tumba y concluye en la resurrección. Las almas morarán en el barzaj, de acuerdo a sus obras en alguno de los grados del paraíso o del infierno de esa vida intermedia. Esta vida interme­dia y los distintos estados del alma, es diferente a la vida después de la Resurrección y el Juicio a partir de los cuales se abre una vida eterna sin ninguna muerte más.

Con respecto al musulmán del que me hacía la pregunta, depen­derá de su creencia y acciones.

Sheij Abdulkarim Paz