El Profeta Muhammad realizó un extraño viaje acompañado por el arcángel Gabriel. ¿Qué significó este insólito periplo?

El Profeta Muhammad realizó un extraño viaje acompañado por el arcángel Gabriel. ¿Qué significó este insólito periplo?

Submitted by admin on Wed, 09/20/2017 - 11:20

Respuesta:

El Profeta recibió una noche la voz conocida del arcángel Gabriel, fiel transmisor del Mensaje Divino, que le dijo: "Esta noche realizarás un viaje extraordinario y soy el encargado de acompañarte. Recorrerás los cielos en una montura extraordinaria llamada Buraq."

El Profeta comenzó su viaje extraordinario desde la ciudad de La Meca.

Arribó primero a Baitul Muqaddas (la Casa Sagrada, como se co­noce a Jerusalén en Palestina), a la que también se conoce en el Co­rán como Masyidul Aqsa (la Mezquita Lejana). Descendió de su ex­traordinaria montura, recorrió la mezquita y visitó el lugar del naci­miento de Jesús (P) (Baitul Lahm). Recorrió también la casa donde vivieron algunos profetas, y en algunas de ellas rezó dos ciclos de oración (raka'). Luego comenzó la segunda parte de su viaje.

Se elevó al cielo, observó las estrellas y el universo elevado, con­versó con las almas de los profetas y con los ángeles, conoció los lugares de la recompensa y el castigo, el Paraíso y el Infierno.

Pudo observar los distintos niveles paradisíacos e infernales. Tomó conciencia de la grandeza de la creación y conoció sus secretos, ob­servando el infinito Poder de Dios. Continuó su ascensión hasta lle­gar a Sidratul Muntaha (el loto de la linde), al que encontró lleno de luz y majestad. Allí culminó su viaje. Regresó por el mismo camino descendió en la Mezquita de Jerusalén y desde allí fue transportado a La Meca. Finalmente, bajó a la hora del alba a su casa.

Ese mismo día el Profeta relató lo que le había ocurrido (la ascensión a los cielos), que según sus detractores era imposible que hubiera sucedido. Su relato fue circulando de boca en boca. Creció la irritación de los líderes de La Meca quienes no dudaron, fieles a su enemistad, en desmentirlo: "En la Meca viven personas que conocen Jerusalén y si eres veraz debes describirnos su aspecto", le dijeron al Profeta.

El Profeta a su regreso relató los detalles de su encuentro con una caravana de la tribu de Quraish en que había un camello marrón con una pata rota y que estaba en la localidad cercana de Tan'im y ahora debieran estar entrando a La Meca. No pasó mucho rato para que los mequinenses pudieran divisar la caravana que retornaba a la ciudad. Los caravaneros confirmaron todo lo relatado por el Profeta. El relato del Profeta abarcó detalles de Jerusalén que con minuciosidad le preguntaban algunos de sus enemigos, quienes habían estado allí. El Profeta para asombro de ellos contestaba con precisión.

Esta breve reseña sobre el Mi' ray es ciertamente muy poco com­parado con lo que puede encontrarse en las exégesis coránicas y en las tradiciones proféticas. El episodio está detalladamente expuesto en otras obras, como la monumental exposición profética llamada Biharul Anuar de Allamah Maylesi, "Los mares de las luces", 110 tomos de dichos proféticos y de sus sucesores.

El episodio del viaje nocturno y la ascensión a los cielos del Profe­ta está referido explícitamente en dos capítulos del Sagrado Corán. Expondré a continuación los pasajes que hacen al respecto una alu­sión clara y directa:

"Glorificado sea Dios, Quien durante la noche transportó a Su Siervo el mensajero desde la Sagrada Mezquita (de la Meca) hasta la Mezquita lejana (de Jerusalén), cuyo ámbito bendijimos para mostrarle algunos de nuestros milagros; porque Él es Omnioyente Videntísimo."(S. Corán 17:1)

De este pasaje podemos extraer diversas conclusiones: el Profeta no realizó este viaje por el poder humano, sino que fue el Poder Divino el que lo hizo posible en un tiempo tan escaso como el trans­curso de una noche. Dios comienza este versículo diciendo: "Glorificado sea Dios, quien...". Lo que significa que El está exento de cual­quier defecto y debilidad, y que fue El mismo quien lo transportó. Lo expresa así para que la gente no imagine que el viaje pudo pro­ducirse por leyes o procesos naturales, sino que fue obra de la Voluntad Divina.

Este viaje se realizó durante la noche. Esto se desprende tanto de la palabra "lail" (noche), como del verbo "asra", que significa trans­portar y se utiliza exclusivamente para los viajes o transportes nocturnos.

El objetivo de Dios en este viaje extraordinario era mostrar al Pro­feta las maravillas del universo, y los diferentes estados de la exis­tencia y los seres.

Otro de los pasajes coránicos que se refiere a este evento se en­cuentra en la sura AI-Naym (la estrella). Cuando Muhammad (BP) comunicó a los quraishitas, la tribu originaria del Profeta, que había visto al ángel mensajero con su aspecto real, todos comenzaron a discutir con él y a desmentirlo. El Sagrado Corán responde entonces así: "¿Le impugnaréis acaso sobre lo que vio? Realmente lo vio, en otro descenso, junto al loto de la linde. Junto al cual está el Jardín de la Morada Eterna. Cuando cubre al loto, lo que lo cubre del misterio inexplicable. No se desvío su vista ni se extralimitó. Por cierto que presenció las maravillas de Su Señor." (S. Corán 53:12 a18)

Los modernos exegetas que tratan de reducir todo a una explica­ción natural que encaje en sus esquemas de la realidad, han tratado de desmentir este acontecimiento milagroso de la vida del Profeta (BP), objetando que las leyes que la ciencia ha descubierto en la actualidad no lo hacen posible.

La ciencia actual sostiene que para alejarse de de la tierra se debe vencer previamente su gravedad. Si tiramos una pelota hacia arriba ésta llega a cierta altura y luego vuelve a caer impulsada por la fuer­za gravitatoria, no importa con la fuerza que la tiremos, salvo que lo hagamos a una velocidad de más de veinticinco mil millas por hora. El episodio que comentamos requiere que el Profeta del Islam haya vencido la gravedad terrestre, pero surge la pregunta: ¿Cómo hizo para traspasarla en tan poco tiempo y careciendo de medios de trans­porte?

El aire que respiramos sólo se prolonga unos pocos kilómetros sobre el nivel del mar. Más allá su enrarecimiento hace imposible que haya vida. ¿Cómo pudo vivir entonces el Profeta en las capas superiores de la atmósfera sin oxígeno?

Si tenemos en cuenta que la atmósfera constituye además un es­cudo o barrera que filtra los rayos solares haciéndolos benignos a la par que destruye por fricción la mayor parte de los meteoritos que ingresan a ella, ¿qué protegió al Profeta de tales obstáculos fuera de la atmósfera?

Es de suponer que el Profeta viajó a una velocidad extraordina­ria, superior a la luz que es de 300.000 kilómetros por segundo, para poder llegar a los límites del universo- físico y metafísico-, en una sola noche y volver. La ciencia actual asegura que ningún vehículo u objeto puede trasla­darse a una velocidad superior a ésta, entonces, ¿cómo hizo el Men­sajero de Dios para superada y retornar a salvo?

Mi respuesta a esos exegetas, es que si quisiéramos discutir este acontecimiento desde el punto de vista de las leyes naturales, el número de objeciones superaría todos los límites. Pero en respuesta a quienes plantean esas objeciones escudándose en la ciencia pre­guntamos: ¿qué fin persiguen pretendiendo negar este viaje extraor­dinario? ¿Quieren decir que el mismo es imposible de realizar? Afor­tunadamente los logros de la técnica y ciencia espacial de nuestros días no los apoya: Algunos países de Occidente y Oriente han con­vertido a los viajes espaciales en algo posible y hasta rutinario. Ya en 1957, cuando el primer cohete abandonó la órbita terrestre, quedó demostrado que es posible vencer a la fuerza de gravedad. En suma, este hecho se puede resolver con los medios científicos disponibles actualmente. El ser humano también resolvió el problema de los le­tales rayos solares a esas alturas y también la dificultad del aire irres­pirable. La ciencia afirma que pronto será posible establecerse y vi­vir en otros planetas y viajar a ellos con facilidad.

Todos estos testimonios de la ciencia descartan de plano la impo­sibilidad del viaje del Profeta ya que se ha demostrado posible en los hechos. La objeción que queda pendiente es que el Profeta haya podido hacerlo sin disponer de los medios técnicos con que se cuen­ta actualmente.

La respuesta que damos es la misma que ya mencionamos con respecto al milagro ocurrido en la defensa de la Ka' aba, en los suce­sos del año del elefante en que el ejército de Abraham fue destruido por unas piedritas arrojadas sobre ellos por un ejército de aves. Re­sulta evidente que lo que el hombre puede realizar a través de sus técnicas y aparatos, los Profetas y Mensajeros Divinos también lo pueden efectuar con el Poder de Dios, sin medios visibles. Todos conocen, en occidente, los milagros de Jesús (P).

El Profeta realizó ese viaje por el Poder y Voluntad divinos. Dios creó al hombre, al universo y a sus maravillas. Quien ha creado las distintas capas de la atmósfera, es capaz, también en cualquier momento, de anular el efecto de sus creaciones. Quien creó las leyes naturales puede, en Su omnipotente voluntad, anularlas. ¿Qué podemos objetar de esto? ¿No es posible a Quién creó la gravedad y los rayos solares exceptuar y proteger a Su siervo de ellos, y proveerle del aire necesario para respirar, siendo que El creó la atmósfera?

Básicamente el problema radica en que el origen de los milagros y todo lo que a ellos se refiere no es comparable con la capacidad del ser humano y con las leyes naturales. No debemos comparar el Infi­nito Poder de Dios con nuestra ilimitada capacidad.

Sheij Abdulkarim Paz

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La profecía

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