¿La mujer tiene alguna relevancia en el Islam?

¿La mujer tiene alguna relevancia en el Islam?

Submitted by admin on Mon, 10/30/2017 - 09:14

Respuesta:

Claro que tiene gran relevancia en el Islam y en la enseñanza de todos los profetas. Lo menos que se puede decir es que constituyen la mitad de los seres humanos.  Pero el Islam dice mucho más que esa evidencia.

No hay duda de que la mujer a lo largo de la historia sufrió todo tipo de injusticias y abusos debido a su menor fuerza física y a su bondad e inocencias, por lo general mal valo­radas, comprendidas y aprovechadas.

Tenemos que comenzar diciendo que el Sagrado Corán represen­ta un punto de vista revolucionario para la época en que vino donde en ninguna de las sociedades de entonces, Roma, Persia, Grecia, Etio­pía, Egipto, Arabia, existía un respeto y elevada consideración a la mujer.  

En este contexto el Sagrado Corán comienza por enseñarnos que la primera mujer Eva, fue creada del mismo ser que Adán, no meramente de su costilla de la que, en todo caso, Dios puede haber creado su cuerpo no su espíritu que necesariamente ha de ser creado de otra fuente no material, (a menos que se diga como algunos no musulmanes han dicho, que la mujer no tiene espíritu...), y que Satanás tentó a los dos, no a Eva solamente, pero también ambos fueron perdonados por Dios luego de un período de arrepentimiento en la tierra.

Luego de esa concepción igualitaria en materia ontológica entre el hombre y la mujer y su igualdad espiritual, el Sagrado Corán menciona expresamente a la mujer y su morada en el paraíso si cree y hace el bien: "Os ha creado de una misma alma de la que ha extraído a su cónyuge (Sagrado Corán 39: 6) (por lo tanto no de la costilla),y agrega el texto coránico: "Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las mu­sulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los since­ros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios." (Corán: 33,35)

“¡Hombres! os hemos creado de un hombre y una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis y os tratéis bien unos a otros. Para Dios, el más noble entre vosotros es el más piadoso. Dios es Omnisciente, está bien informado". (Corán: 49,13).

     El Profeta dijo: "El amor a la mujer es parte de la moral de los profetas y que el aumento de la fe conlleva el aumento del amor por la mujer".

     También señaló: "El paraíso está bajo los pies de las madres".

     Dentro de este marco conceptual totalmente revolucionario para la época (y no solo para ella), el Islam fue más allá reconociéndole derechos, algunos de los cuales no le fueron reconocidos sino recién en nuestro siglo que acaba de terminar. Por ejemplo, el derecho a estudiar.

Dijo el Profeta:”La búsqueda del conocimiento es una obligación para todo mu­sulmán y para toda musulmana". No sólo es un derecho de los hom­bres y mujeres, es una obligación.

El Islam le reconoció la independencia económica a la mujer al reconocerle su propiedad sobre sus bienes y sobre el producto de su trabajo. Además la mujer tiene el derecho de ser mantenida. No tie­ne obligación de trabajar pero tiene el derecho de hacerlo. También le reconoció el derecho a la herencia y a poder disponer libremente de ella. Pensemos que en la época que vivió el Profeta la mujer en Arabia no tenía ningún derecho. La mujer cuando moría su esposo o tutor pa­saba a heredarse junto con el resto de las pertenencias del difunto.

Los árabes de la era preislámica consideraban una deshonra te­ner una hija mujer y algunos llegaron al extremo, para ocultar la vergüenza que les suponía tener una hija, de enterrarlas vivas al nacer. Esto fue enunciado por el Sagrado Corán: "...Cuando se pre­gunte a la niña enterrada viva qué crimen cometió para que la mataran..." (Corán 81: 8 y 9).

La Sharia anuló el casamiento que se realiza sin el consentimiento de la mujer y estipuló que la esposa es la única propietaria de la dote que debe otorgarle el marido. Además, le dio a la mujer el derecho al divorcio mediante el recurso del juez y algo mucho más novedoso aún que fue el derecho a votar ya que la mujer también era consultada en esta materia y ex­presaba su conformidad con lo que en el Corán denomina bai' a que era la forma de expresar la adhesión a un líder sellando un pacto de apoyo y fidelidad cuyo quebrantamiento era considerado un des­honor. Como vemos en aquellos casos que estas disposiciones no sean correctamente observadas se está contrariando al Islam y éste es inocente de los errores e ignorancia de sus llamados sostenedores.

Esta práctica que en tiempos del Profeta se constituía como la afirmación del testimonio de fe, continuó con Ali Ibn Abi Talib (P), el sucesor del Profeta. Se narra que en Gadir Jum, luego de la última peregrinación del Profeta, cuando éste anunció la sucesión de Ali por orden de Dios, las mujeres manifestaron a su turno la bai'a po­niendo sus manos en un extremo de un recipiente con agua y Ali en el otro.

El problema de la mujer y su falta de reconocimiento por parte de los hombres es, en todo caso, un problema mundial que en mayor o menor medida ha existido en todas las culturas. Hablemos de Occi­dente donde la mujer recién comienza a participar activamente en la instrucción superior, universitaria hacia mediados del siglo XX y donde también es por esa época que se le reconoce el derecho a voto con todo lo que eso implica.

Por lo tanto, se comprende el dicho del Profeta Muhammad (B.P.D.) que: "el amor a la mujer es parte de la moral de los Profetas", pues significa que el amor y el respeto profundo por la mujer impli­ca un desarrollo espiritual y moral de parte del hombre que si no lo posee seguramente se abusará de la mujer debido a la mayor fuerza masculina y a la bondad natural de ellas.

El Islam dice que la mujer no tiene ninguna obligación de lavar los platos y otros menesteres de la casa e, incluso, puede cobrar a su marido por amamantar a su bebé. Por supuesto éste es un derecho al que la mayoría de las muje­res renuncian con agrado, pero lo importante es el reconocimiento del Islam a los sacrificios de la mujer.

Por esto estipuló el Islam que el esposo sea el encargado del sus­tento de la mujer, para que ella pueda atender bien a sus asuntos de maternidad sin la preocupación de tener que mantener necesaria­mente un hogar.

Si vemos que en algunas partes del mundo islámico o árabe no se respetan estos derechos de la mujer, la culpa no es de la doctrina del Islam, sino de las costumbres erradas de esas personas. Desgraciadamente hay muchas cosas del Islam que no se ponen en práctica más allá de las declamaciones en los países árabes e islámicos en general y por eso están como están sometidos a los dictados de las potencias occidentales y arrastrando atrasos lacerantes para su gente.

Una vez murió un compañero del Profeta de gran reputación en­tre muchos de sus seguidores. Cuando lo enterraban comenzaron a elogiarlo, cantarle loas y a hablar de su segura aceptación en el paraíso. Pero el Profeta los interrumpió y les dijo, en este momento los ángeles lo están castigando. Le dijeron cómo es posible, él ha sido tan valiente, ha defendido tanto al Islam contra la crueldad de los enemigos.

En la peregrinación de la despedida del Profeta Profeta les dijo que había maltratado a su esposa. Estas palabras a esos rudos beduinos extremadamente machistas eran profundamente revolucionarias. Exhortó a los musulmanes y a todos los hombres hasta el día del Juicio que observen el buen trato a las mujeres. Tres veces repitió, en concordancia por lo expresado en el Sagrado Corán: "Tratad bien a vuestras mujeres". Si el profeta hubiese querido ser un líder demagogo no hubiese contrariado tanto el espíritu de esa gente.

También cuando un musulmán preguntó al Profeta sobre a quien debía hacer el bien luego de la adoración a Dios y a la obediencia al Profeta, éste respondió: "A tu madre. Volvió a preguntar el hombre, ¿y luego? Respondió por segunda vez el Profeta: A tu madre y luego volvió a preguntar el hombre. La respuesta del Profeta volvió a ser. A tu madre. Re­cién a la cuarta vez dijo el Profeta: A tu padre". También dijo como ya hemos señalado anteriormente: "el Paraíso esta debajo de los pies de las madres." Todo ese reconocimiento del Islam hacia la mujer, es ignorado tras una propaganda insidiosa que aleja a los pueblos de una correcta comprensión entre sí.

Sheij Abdulkarim Paz

Tema

Cosmovisión islámica

Cosmovisión islámica