¿En materia alimenticia hay normas especiales, como los alimentos prohibidos?

¿En materia alimenticia hay normas especiales, como los alimentos prohibidos?

Submitted by admin on Sat, 10/14/2017 - 12:18

Respuesta:

El Islam nos enseña que existen alimentos que son apropiados para la naturaleza del ser humano y otros por el contrario son prejudiciales para su cuerpo, su psiquis y su espíritu. Por ejemplo, las fieras salvajes o las aves de carroña no son buenas para el hom­bre. Lo mismo el cerdo, los animales que no son sacrificados según el rito islámico, la sangre, los reptiles, los peces depredadores.

Desde esta óptica, la razón para la prohibición del cerdo en el Islam no sería el problema de la triquinosis u otras enfermedades que pueda acarrear, sino más bien las características naturales de ese animal que son buenas para él, pero no para la naturaleza del ser humano, como lo son la vaca, la oveja, los vegetales, las frutas, los cereales, etc. El Sagrado Corán es muy explícito en la prohibición del consumo de cerdo, sin diferir de la prohibición bíblica a su respecto. Con respecto al sacrificio del animal o rito islámico que hay que observar, las normas prescriben que el musulmán sacrifique al ani­mal, la vaca, el pollo, la oveja, el camello, mirando hacia La Meca e invocando el nombre de Dios. Una de las prescripciones es que se emplee un cuchillo filoso, para que al hacerse el corte el animal no sienta el dolor y cuando quiera reaccionar la sangre ya no le estará irrigando el cerebro de modo que no será consciente ya de nada.

Además, el Profeta ha prescrito que el animal no sufra, que beba agua y que no se le tenga cerca de donde se mata a otros animales.

En la actualidad, en los frigoríficos,en las sociedades no musul­manas desgraciadamente, se matan a los animales de un golpe y el animal no se desangra bien, por lo que toda esa tensión y adrenalina queda en el cuerpo que luego se consume.

Sin duda, es bueno que en el momento de sacrificar a otro ser para beneficiarnos de él recordemos a Dios, el Sustentador, el Bene­factor, le alabemos y le agradezcamos.

Sheij Abdulkarim Paz

 

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Jurisprudencia y leyes prácticas

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