¿Por qué, cuando el Corán no fomenta, ni siquiera menciona, la lapidación y la horca, según tengo entendido figuran en el código penal como posibles penas a aplicarse frente a diferentes delitos?

¿Por qué, cuando el Corán no fomenta, ni siquiera menciona, la lapidación y la horca, según tengo entendido figuran en el código penal como posibles penas a aplicarse frente a diferentes delitos?

Submitted by admin on Wed, 05/31/2017 - 13:19

Respuesta:

Hay muchas cosas que el Sagrado Corán no menciona explícitamente, como el número de ciclos de la oración en los diferentes momentos del día. Es el profeta quien enseña esos detalles. El castigo por lapidación de condiciones muy difíciles para implementarse está estipulado en la sunna. Funciona más como medida preventiva en una sociedad islámica que promueve el bien y no promueve todo aquello que conduce a este tipo de delitos, por lo que sus casos son muy raros y quien hace mérito para merecer una pena dura, debe condenarse a sí mismo, no a las leyes islámicas.

Sheij Abdulkarim Paz

Tema

Jurisprudencia y leyes prácticas

Jurisprudencia y leyes prácticas

Anonymous (not verified)

Fri, 08/24/2012 - 22:12

Una mujer le dijo al Profeta Muhammad (s.a.s) que había sido adúltera y que estaba embarazada. El Mensajero le dijo que se fuera hasta que hubiera dado a luz (9 meses). Ella volvió y el Mensajero le dijo que se fuera hasta que destetase al niño (2 años). Ella volvió y el Mensajero le dijo que se fuera y que no volviera hasta que no encontrase a alguien de su confianza para cuidar al niño. Y, a pesar de todo ello, la mujer volvió al Mensajero, y fue lapidada. (Hadiz del Muwatta, Libro 41:5)

Una mujer que va al Profeta a autoinculparse de adulterio, a resultas de lo cual estaba embarazada. Muhammad (s.a.s) dice a su amo (pues era esclava) que la trate bien y que cuando dé a luz la vuelva a traer. Cuando viene de nuevo es apedreada. El Profeta reza sobre su cuerpo muerto y uno de sus compañeros le dice que por qué lo hace. "¿Conoces algún arrepentimiento mayor que ofrecer la propia vida a Dios?", contesta el Profeta . (Sahih Muslim, 4207).

Un hombre ha sorprendido a su mujer con el hijo de otro. El padre temiendo que la pena sea de lapidación para su hijo da al hombre cien corderos y una esclava. Luego se entera por boca de "hombres de conocimiento" que la pena por adulterio no es la lapidación sino cien azotes y un año de exilio y pide que se los devuelva. El Profeta le dice al hombre que restituya los corderos y la esclava, que se le den cien azotes al hijo y que se lapide a la mujer adultera sólo si libremente confiesa. Pero ella confesó. (Hadiz del Muwatta, Libro 41:6)